
Toda la familia arropó al mítico Pedro Bomba que ha difundido la calidad de los jamones Lazo por todo el mundo y que se encuentra en plena expansión con los mejores jamones, embutidos y productos del cerdo, abarcando también la distribución de las carnes frescas.


El prestigio de Jamones Lazo ha traspasado Andalucía, España y la Comunidad Europea abriendo mercados con su calidad y el excelente servicio de distribución.
Es una historia apasionante, fruto del trabajo y el tesón.
Ante el disfrute de un buen plato de jamón Lazo o de Lomo exquisito, hay que conocer el esfuerzo y el tesón de Pedro Bomba.
Lo que nació en el interior de un taxi es hoy un holding empresarial que no olvida sus valores fundacionales: la familia, el respeto por el tiempo y el compromiso con la tierra de Jabugo. Tres generaciones después, el apellido Bomba sigue siendo sinónimo de pasión por el ibérico.


La historia del Grupo Sierra de Jabugo es el relato de una visión que transformó el esfuerzo individual en un referente del sector ibérico español. Esta trayectoria, que hoy alcanza su tercera generación, tiene sus raíces en la figura de su fundador: Pedro Bomba.
Todo comenzó tras la clausura de la Exposición Universal de mil novecientos noventa y dos. Por aquel entonces, Pedro Bomba ejercía como taxista, empezó a decaer el taxi y emprendió un camino singular. Lo que empezó como una pequeña actividad comercial, transportando y vendiendo piezas de jamón en su propio vehículo, pronto demandó una apuesta total. Con una determinación admirable, vendió sus dos licencias de taxi para volcarse exclusivamente en el mundo del ibérico.


El crecimiento de la empresa fue el reflejo de una necesidad constante de expansión. Cuando el hogar familiar se quedó pequeño para albergar el género, la actividad se trasladó a un almacén en el barrio sevillano del Cerro del Águila. Sin embargo, la ambición de controlar la calidad desde el origen llevó a la familia a una decisión vital: mudarse a El Repilado, en el municipio de Jabugo. Allí adquirieron su primer secadero, al que seguiría más tarde la compra de una fábrica en Zalamea la Real.
La filosofía del grupo siempre ha sido la autosuficiencia. Paso a paso, la familia fue adquiriendo fincas y cebaderos propios, logrando completar el ciclo productivo integral. Esta integración vertical permite al grupo supervisar desde la crianza del animal en la dehesa hasta la curación final en bodega, garantizando un estándar de excelencia innegociable.
El punto de inflexión definitivo se produjo entre los años dos mil dieciséis y dos mil diecisiete. En ese periodo, el grupo realizó su movimiento más ambicioso al adquirir la emblemática fábrica Lazo, una firma de prestigio histórico cuyas piezas son hoy valoradas en los mercados más exigentes del mundo.
En la actualidad, bajo el impulso renovado de las nuevas generaciones, el Grupo Sierra de Jabugo se consolida como una estructura sólida que da empleo a ciento noventa trabajadores. Esta fuerza laboral, unida a una gestión familiar estratégica, ha permitido alcanzar una facturación anual que se sitúa en el entorno de los cuarenta y ocho millones de euros.












