
Giancarlo Paparusso, CEO y máximo accionista de Da Bruno Sul Mare y Da Bruno A Casa, se emocionó al cumplir estos días los 59 Años y poder celebrarlo ocupando elpuesto que le dejó su madre, la inolvidable Giuseppina, alma de Da Bruno.

Junto a su esposa Alexandra, su hijo Elías, sus empleados y un selecto grupo de una veintena de amigos más íntimos apagó las velas de su tarta de cumpleaños, entre música y las canciones inolvidables de Carlos y Pilar, la pareja de “chansioner” que ya le cantaba a su madre Giuseppina, cuya foto presidía la escena.

Sul Mare estaba lleno de clientes con una notable presencia de alemanes que aplaudïan con entusiasmo el discurso de Giancarlo.
Un discurso nacido desde el corazón, desde el sentimiento, que comenzaba dando gracias a Dios por poder estar al frente del timón llevando la empresa que su madre tanto había contribuido para llevarla al éxito.
“Los caminos del Señor son inexcrutables-dijo- agradeciendo a Dios el poder estar al frente de la empresa.
“Estoy profundamente agradecido al Señor y a mi esposa Alexandra por permitirme vivir nuevamente esta etapa importante de mi vida, compartiendo esta noche el recuerdo a mi
madre.
Y poder trabajar junto a personas muy especiales que mantienen nuestro barco en el rumbo correcto y citó como muestra a Fátima, la jefe de sala, a Isabella a Salvador “y a todos los empleados que nos acompañan desde hace tantos años”.
En su discurso de cumpleaños y con agradecimiento, Giancarlo Paparusso tuvo palabras para algunos de sus amigos más íntimos que han compartido con él las vicisitudes de la vida hasta poder llegar a gerenciar Sul Mare como le hubiese gustado ver a la inolvidable Giuseppina.

Y se refirió con emotiva satisfacción al ver a su hijo Elías convertido en un joven extraordinario del que se siente muy orgulloso.
Giancarlo Paparusso que no dudó en tomar por la cintura a Alexadra su mujer para bailar cariñosamente con ella entre el aplauso de todos.
En su discurso no se olvidó de sus amigos con los que ha compartido las vicisitudes de los últimos años.
Y citó expresamente a Thomas y Susana; a Antje, Ilse y Wolfgang y a otros amigos como Antonio y Rocío Valverde, Antonio y Pilar Soto, Meinrad y Nicole y muy especialmente s Cloti “todos grandes admiradores de mi madre” como José Luis.
Saludó con especial cariño a Azar y Cinthia y a Egon y Edith. Y no se olvidó de Matthias y “las ferias que organizábamos en Hamburgo”. Y las vacaciones con Franziska y Andrés. A Uli y Mercy habiendo vivido con todos ellos momentos muy importantes, “amigos que llegaron a mi vida para ayudarme a encontrar claridad en momentos decisivos”, dijo.
“Así que alcemos la copa y pidamos a Dios que nos conceda seguir celebrando la vida”, terminó diciendo para culminar la celebración de sus 59 años











