Parece como si un manto de negrura hubiera caído sobre nuestra época, haciéndonos vivir en un tiempo de frustración permanente, (sin entrar en detalles sobre Ucrania, Mercosur, Aranceles globales o Groenlandia).
Estamos desbordados por las desgracias que, como saben, casi nunca vienen solas, sino en escuadrones y, además, nos siguen decepcionando tantas cosas, que la tristeza nos puede.
La tristeza y el miedo a que la cosa vaya a peor, es lo que soportamos a diario, viendo la mentira táctica y deliberada que se siembra sin miramiento alguno, por parte de los que nos desgobiernan
La falta de respuestas adecuadas por los que nos desgobiernan, y la falta de un faro de referencia por nuestra parte, trae consigo una riada de frustraciones al vernos superados por los hechos sin una luz de referencia hacia la que dirigirnos.
Este tiempo de frustración, de desesperación, de cinismo y de desvergüenza al que se está sometiendo al ser humano, nos está acarreando depresión, angustia, miedo y mucho daño… todos ellos, sentimientos altamente destructivos para la persona cuando no sabe hacia dónde ha de caminar…
Este humilde juntador de letras cree que es imprescindible que se multipliquen los esfuerzos para promover la preparación y el análisis, volviendo al estudio, al conocimiento, al esfuerzo, a la perseverancia y al aprendizaje dentro de una escala de valores que nunca debimos abandonar.
Porque, las esperanzas, las ilusiones y los ideales son fuentes imprescindibles para los tiempos actuales y para forjar el futuro… pero la realidad es que esta sociedad tiene aisladas y “adormecidas” a millones de personas al haberlas dejado sin la formación necesaria.
Y esa formación necesaria que digo, solo se consigue a base de esfuerzo y perseverancia… y al no tener conocimientos ni valores, la sociedad está condenada, por ende, a vaciarse de ilusiones, de posibilidades y de expectativas, lejos de la preparación y del entusiasmo que el mundo necesita.
Deberíamos, al menos, meditarlo.
Antonio Poyatos Galián.
Es un sentimiento
Es año nuevo… y tengo sentimientos encontrados, que le voy a hacer. Ya sé que soy un tipo raro donde los haya, y que a veces me gustaría decir tantas cosas sobre lo que observo, que las ideas se me enredan como los hilos de un ovillo cuando se nos cae, y no logro compartir esas ideas con nadie.
Es año nuevo… y mirar en mi jardín, y emocionarme al ver cómo crece una flor, que es un hecho revolucionario, no vale para nada en este mundo de conocimiento estanco que sólo busca la manera de hacernos hábiles para producir.
Es año nuevo… pero nadie lee poesía, las enseñanzas filosóficas están olvidadas, las sonrisas no fluyen de forma natural, los besos sinceros están desapareciendo y las mariposas y las abejas están en peligro de extinción… pero nadie parece darse cuenta…
Pasaron las fiestas y todo sigue igual que antes. Nadie se pregunta cómo en este universo, la gente podrá vivir sin el placer de la sonrisa, del contacto con nuestros semejantes, sin el placer de la observación, del saber… y de la reflexión sobre lo que estamos haciendo y hacia donde estamos yendo…
He leído, varias veces, un bonito libro, para gente rara, titulado “La utilidad de lo inútil” que nos invita a posar nuestra mirada y nuestra mente en esas cosas relevantes de verdad, en esas cosas olvidadas por esta infeliz sociedad, interesada solamente en lo crematístico.
El libro en cuestión, es una llamada desesperada a proteger los estudios y las enseñanzas de “humanidades”, a incitar a la observación, a valorar esas cosas “inútiles” que nos han llevado hasta aquí, pero que ahora están proscritas, porque somos esclavos del Mercado.
Yo, amigos, todos los días pongo en mi jardín, migas de pan y agua para los pajaritos, que ya se han acostumbrado a ese sustento y vienen a la hora establecida… ¿y para qué sirve todo eso? ¿qué utilidad tiene? -preguntarán algunos-… pues eso.
Yo, como satisfacción personal, como cosa inútil -dirán-, miro las plantas de mi jardín todos los días… y me entristece sobremanera que la poesía, la lectura de los filósofos clásicos, la observación, las sonrisas que fluyen naturalmente y los besos sinceros, estén en peligro de extinción, igual que las mariposas y las abejas…
Antonio Poyatos Galián
El corazón hace balance
El final de año llegó cargado de silencios y recuerdos. Es ese momento en el que, casi sin darnos cuenta, miramos atrás y revivimos instantes que nos marcaron: alegrías inesperadas, despedidas difíciles, logros que costaron esfuerzo y caídas que nos enseñaron a levantarnos.

En estos días, el tiempo parece detenerse. Nos invade la gratitud por quienes estuvieron a nuestro lado, incluso en los momentos más difíciles. Pensamos en los abrazos compartidos, en las palabras que sanaron y también en aquellas que quedaron pendientes.
El final de año, jolgorios aparte, nos debería servir para agradecer, para perdonar y para soltar con alegría lo que ya no necesitamos cargar.
También subyace un tiempo de esperanza. Con el nuevo año asomando, nace el deseo profundo de empezar de nuevo, de hacerlo mejor, de cuidar más de nosotros y de los demás.
No se trata de promesas perfectas, sino de la intención sincera de seguir creciendo, con más determinación, con más amor, con más más paciencia y con la esperanza de que todo lo que venga debería ser mejor.
Porque al final, cada cierre trae consigo un nuevo comienzo. Y mientras un año se despide, el corazón se prepara para abrir la puerta a nuevas oportunidades, nuevos sueños y nuevas historias por vivir.
Deseo a mis lectores y amigos, un feliz final de año, soltando todo lo que nos haya lastrado en este viejo año e iniciando el año nuevo con toda La Esperanza necesaria para sobrevivir en medio de este erial.
¡¡ FELIZ AÑO 2026 !!
Antonio Poyatos Galian
Navidad llena de melancolía
No es por la repentina conciencia del tiempo que pasa. No es nostalgia de la infancia y de la juventud perdida. No es por el obligado recuerdo de los que se encuentran lejos de nosotros. No es por la congoja que siento mientras ayudo a mi esposa a colocar las figuras del Belén que hacemos cada año en mi casa el día de La Inmaculada.
El tonto ataque de melancolía -no puedo evitarlo-, que me inunda en La Navidad, y que supera mi estabilidad emocional, es para mí un algo consustancial, cada año, con estas mismas fechas.
Antes, ahora y, tal vez siempre, es posible que me suceda ese brote de melancolía tontorrona, dado que rememoro, especialmente, a los ausentes, a los que, con empeño, nos inculcaron valores, a los que se sacrificaron para que adquiriéramos conocimientos con los que poder subir, al menos un peldaño…
Porque, añoro aquellos tiempos de silencios impostados, de buenos propósitos… porque era el tiempo de La Familia, y en esa nostalgia encuentro el refugio que me ayuda a recordar momentos felices que no supe saborear…
Me inunda la nostalgia de aquellas fechas en las que, reunidos en un cálido ambiente familiar, se compartían, además de la comida y los escasos regalos, las ilusiones y los “atascos” de todos los miembros.
A este humilde juntador de letras, La Navidad le supone, a pesar de su melancolía, unas buenas fechas para recordar, aquellos valores que nos inculcaron, y para disfrutar de ese cálido ambiente que me regala mi familia.
Serían buenas fechas para cargarnos de buenos propósitos… para, en definitiva, intentar ser mejores personas. Ese es mi deseo para esta Navidad de tiempos convulsos, de egoísmos exacerbados, de palabras huecas, de deshonestidades que nos están engullendo…
Deseo que esta Navidad intentemos rebobinar, tomar conciencia de lo que nos está pasando, recuperar la brújula de los valores y retomar el rumbo perdido.

¡¡¡Feliz Navidad!!!
Antonio Poyatos Galián
Cosas Indignantes
Para no caer en una esquizofrenia profunda y que mi presión arterial se descontrole totalmente, les expongo solamente algunos de los motivos que tienen indignado al que suscribe.
Me indignan los sueldos de los políticos, sus dietas, sus prebendas, sus vacaciones, sus pensiones millonarias por haber dormido la siesta durante unos años en las instituciones, con la sola obligatoriedad de votar lo que mande el jefe.
Me indigna la forma de comportarse en las comparecencias, en las sesiones parlamentarias, en las comisiones de control… indignan sus “actuaciones” ante los medios de comunicación.
Me indignan sus insultos, sus descalificaciones a los jueces y a sus adversarios políticos, sus frases hechas, sus palabras huecas, su mofa, sus carcajadas, su poco respeto y el escándalo, que supera la actitud de la masa de cualquier circo romano o la de las gradas de los hinchas en los partidos de futbol…
Me indigna, y causa vergüenza ajena, la poca experiencia laboral y profesional de la gran mayoría de los políticos, algunos de los cuales han pasado de los bancos del colegio de Educación Primaria, a los del Parlamento.
Me indigna la pobreza curricular que les obliga a unos discursos tan sectarios y vacíos como planos y casposos, asesorados miserablemente por unas rémoras llamadas “asesores de imagen” …
Me indigna que no se hagan leyes que prohíban los Distritos Electorales para que con unos pocos de miles de votos se obtenga “plaza” en el Congreso y que se implante, por necesario, el Distrito Único en que todos los votos son iguales independientemente de por dónde te presentes.
Entiendo que hemos de buscar nuevos horizontes a los que votar en un intento de borrar a esta clase política desprestigiada, inculta, grosera en su modos y escandalosa en su desprecio hacia las leyes y hacia los ciudadanos, que hacen alianzas con cualquiera para mantenerse en el sillón.
Antonio Poyatos Galián.
Bendita imaginación
Hablaba el otro día con alguien sobre las entelequias propiamente humanas, como milagros, espectros, “casualidades”, hechizos… y le decía yo, que tal vez esas cosas no existan, que sólo sean producto de nuestra imaginación, de una especie de locura que nos hemos inventado para sobrevivir en este planeta azul, que se mantiene fuera del abismo ignoto que nos rodea… bendita imaginación.
Pensé entonces sobre ella, sobre la imaginación, y creo que sucede con ella, lo mismo que sucede con la soledad: con los años nos apoderamos mansamente y de forma más seria, de nuestro propio yo, de nuestra consciencia, y nos preguntamos continuamente si existe algo extraordinario más allá de ese resbaladizo tablero de ajedrez en que nos hacen jugar con muy poca imaginación.
Sobrevivir en este siglo tecnológico, donde importa más que nada el hecho de tener un teléfono móvil, donde prima lo tangible en lugar de fomentar en el individuo una mente fuerte y liberada de estereotipos mediante el juego de los ensueños, no es tarea fácil, y tendríamos que echarle una pizca de sal a la bazofia que consumimos a diario… pura imaginación.
La imaginación pienso que, aparte de ser la loca de la casa, también es una salida de emergencia, un escape para los que no aceptamos, silenciosamente, las normas que nos impone este sociedad requemada por sus propios ácidos, a base de falsedades, de egoísmos, de puñaladas traperas y de falsos “profetas” escondidos bajo las siglas de cualquier grupo y que circulan siempre por caminos preestablecidos.
Con la imaginación, te emocionas, suspiras por alguien, amas, recapacitas, sueñas despierto, viajas a paraísos inexistentes, cumples proyectos, e incluso te irritas… pura magia.
Porque, ciertamente, la imaginación es mágica, oportuna, invencible, generosa y sosegada… es, sencillamente un vehemente manantial, no utilizado frecuentemente, que reside justo al lado del infecto páramo en donde a veces caemos rendidos por falta de ilusión, de esa ilusión que nos da la vida cuando la tenemos y nos deja inermes cuando la dejamos escapar.
Antonio Poyatos Galián.
Analfabetos funcionales

Leí un informe reciente publicado por la OCDE que señala, entre otras cosas, que la comprensión lectora en España, está estancada en las personas de entre 13 y 35 años, motivada -dice el informe-, por la escasa o nula incentivación que se hace en Colegios e Institutos para la lectura comprensiva de los textos que pasan ante sus ojos.
Pero es que, además, hay otros informes que señalan que, más del 60% de los alumnos, salen de los Institutos de enseñanza siendo “analfabetos funcionales”, es decir, saben leer y escribir -malamente-, pero son incapaces de rellenar un impreso oficial o comprender lo que se dice en un cartel informativo que sea superior a siete líneas.
Esa falta de comprensión afecta a puntos esenciales de su vida, ya que, sabiendo escribir y leer, aunque sea malamente, carecen de espíritu crítico ante la información que reciben, -porque no se enteran-. y además no sienten la menor inquietud por ello.
Aun así, los jóvenes de esa franja de edad se tienen a sí mismos por bien informados, solo por que son capaces de descifrar las indicaciones para el uso de objetos o artilugios que manejan con destreza.
Ellos se mueven en un mundo que les aísla herméticamente de todo lo que pueda inquietar su conciencia, limitándose a vivir en el entorno en que están y con las facilidades que tienen a su alcance… pagadas por todos, eso sí.
El disparate de la sucesión de leyes educativas desmotivadoras, por las que puede pasarse de curso o de ciclo sin haber aprobado las asignaturas del ciclo anterior, y la falta de lectura comprensiva que debiera ser obligatoria en Escuelas e Institutos, avoca a una sociedad manipulable, distraída con frivolidades y convertida en mero espectadora de una serie ilimitada de organizaciones de entretenimiento.
Este humilde juntador de letras entiende que, la lectura, la lectura comprensiva, es la madre de todo el desarrollo del individuo y debería ser prioritaria en los primeros años de la vida de los jóvenes, ya que, a partir de ahí, se formarían ciudadanos críticos y con capacidad de análisis de las informaciones que reciben… y que, actualmente, causan rubor.
Antonio Poyatos Galián
Despacio
Solía ver al hombre, de mediana edad y con cara de intelectual, siempre sentado en la misma mesa de una terraza en una cafetería de Marbella, tomando más de una taza de café, en el tiempo en que yo estaba allí.

Nunca estaba leyendo el periódico, ni portaba ordenador, ni consultaba su teléfono móvil, ni se le veía ningún gesto de preocupación… aparentemente, solo miraba pasar la gente.
Un día, me atreví a acercarme a él y decirle lo bueno y lo extraño que me parecía que tuviera todo el tiempo del mundo, para andar en sus cosas, ausente de lo que ocurría a su alrededor.
Me miró un poco sorprendido, pero me invitó a sentarme con él, para explicármelo, mientras me decía, muy despacio, una frase -dijo-, de Rousseau: “Hay que hacer caso omiso del tumulto exterior y prestar atención a nuestro interior”.
Vivimos en una época -me decía-, en la que no dedicamos un mínimo tiempo para meditar la dirección de los pasos que caminamos… y evoco aquellos versos del Maestro Manrique -allá por mediados de 1400-, “…sin mirar a nuestro daño / corremos a rienda suelta / sin parar / des que vemos el engaño / y queremos dar la vuelta / no ha lugar…”
Realmente, -seguía diciéndome-, las cosas importantes de nuestra vida suelen venir muy despacio… la generosidad, la amistad, el amor, el conocimiento, el éxito en el trabajo, etc., exigen de nosotros una lentitud que normalmente no nos permitimos.
Yo no quiero, -resumía-, caer en las redes de esta sociedad abúlica y perezosa, en que nos han convertido, que se deja llevar por la rapidez de los estímulos a los que se ven sometidos, para evitarse “el trabajo” de pensar en lo que nos dicen.
Quiero vivir mirando un poco más a mi interior, viviendo sin prisa y procesando cualquier cosa que afecte a mi existencia, sin que interfiera el ruido externo que atruena el ambiente a todas horas.
La verdad es que me sentí señalado en algún lugar de su magnífica “lección de vida”, y me prometí pasar más tiempo en esa languidez del vivir sin prisas, observando mi interior y dándole a mis cosas el tiempo que la vida me exige.
Antonio Poyatos Galian
Ignorantes que Opinan
Digo esto, porque muy a menudo, la tendencia simplista y “sabia” de muchos, hace que, en este universo de difícil equilibrio, se simplifique a valoraciones primarias, o a ocurrencias de barra de bar, cualquiera de los temas que sean “noticia” actual.

Alientan esas barbaridades los mal llamados comentaristas de emisoras de radio y de TV, que lanzan opiniones sobre cualquier cuestión, de manera infundada temeraria y muchísimas veces interesada, pero transmiten la idea -imitada por la mayoría de los mortales- de que ¡lo importante es opinar!, como su fuese obligado saber sobre todas las materias.
Da igual que sea sobre economía, religión, futbol, política, sucesos… es igual, lo importante es opinar, porque si no opinas puedes parecer un indocumentado, y rara vez oímos a gente decirnos “no puedo hablar de ese tema porque lo desconozco, no tengo suficientes elementos de juicio”.
Yo, que soy poco hablador, porque tengo mucho que aprender, no entiendo que todos nos creamos “jueces” universales y sentenciemos, de corrido, cualquier asunto antes de informarnos… a no ser para tratar de disimular nuestra propia ignorancia, sin tener en cuenta que el juicio sin fundamento perjudica gravemente a todos.
La ignorancia, pienso yo, es el principal mal de nuestra sociedad y debiera ser erradicada. Si los griegos vencieron a los persas en Salamina, es porque los persas eran unos ignorantes de muchas cosas, como sentido de la organización, sentido del orden y de las leyes, y cuando se preguntó a los asesores persas por el motivo de la derrota, respondieron: “ellos tienen leyes…”.
Nuestra cultura occidental avanza tecnológicamente con mucha rapidez, pero ha engendrado máquinas que, por su mal uso, permiten el imperio de la ignorancia, como la TV, Internet e incluso la Radio, donde ponen un micro ante cualquier indocumentado que se atreva a decir de forma “bonita” lo primero que se ocurra al que le paga, pontificando la tontería como “opinión pública” para crear modelos de opinión dirigidos.
Se trata, amigos, -entiendo yo-, de utilizar grandes medios para imponer ese imperio de la ignorancia que decía antes, -no vaya a ser que veamos quienes son ellos y actuemos en consecuencia-, en lugar de promover y divulgar el conocimiento, el trabajo y el esfuerzo, que es la forma de enriquecer y asegurar nuestro futuro… pero esa es ya otra cuestión.
Antonio Poyatos Galián.
Sobre la razón
En mi devenir diario, en las tertulias con familiares o amigos, en reuniones con conocidos o mientras tomo un café, observo, con desolación, que todo el que discute sobre un determinado asunto, pretende llevar razón.

¡Tener razón! ¡Qué maravilla! El placer de enfadarse, de pelear por tener la razón es insuperable. Y digo, tener la razón y pretender que nos la den, porque, en general, no conocemos los límites a la hora de pretender tener toda la razón sobre lo que se esté discutiendo.
El caso es que, aunque no la podemos ver ni tocar (la razón), no dudamos en pelearnos por ella con quien se tercie, exigiéndola con dureza o reclamándola con suma indignación si no nos la dan.
Yo creo que la razón tiene un trasfondo de egoísmo y en la mayoría de los casos todos dicen poseerla y, por ende, todos tratan de imponer su criterio o decir la última palabra sobre el asunto de que se trate, pensando que eso los hará más eruditos o mejores personas.
Pero la realidad es que la mayoría de las conversaciones que se establecen entre sujetos, tienen que ver con la opinión que cada uno tiene sobre lo que sucede a su alrededor, en función del color del prisma con que cada persona lo mira… y ahí se forma el nudo.
Lo más seguro es que esa opinión y ese prisma depende –subjetivamente-, de las vivencias, de la educación y de la formación de cada individuo, y olvidamos, generalmente, que las opiniones de los demás son merecedoras del mismo respeto que las nuestras.
A veces, hastiado, me pregunto ¿realmente, qué importancia tiene que nos den la razón en una discusión por asuntos banales? ¿qué se consigue con ello? ¿nos convierte en más felices o más eruditos o mejores? ¿o quizá solo pretendemos que lo parezca?
Por todo ello, desde hace años intento poner cortafuegos ante la gente que ha erradicado de su vocabulario frases como “desconozco ese asunto o ese tema”, o “me equivoqué”, o “perdón, estaba equivocado”, o “llevabas razón” o algo similar, ya saben.
Antonio Poyatos Galián
La otra Educación
A través de las lecturas de periódicos, o de mensajes que nos llegan, o de documentos que recibimos, vemos textos plagados de errores gramaticales y de garrafales faltas de ortografía y sintácticas que dejan al descubierto la carencia cultural de sus redactores.

Pero en opinión de este servidor, en la sociedad actual el déficit no es solo de enseñanza y/o aprendizaje de nuestra gramática, sino que el “todoigualismo” español se ha llevado por delante, también, la transmisión y/o enseñanza de valores educativos -y de los otros-, que debieran ser permanentes.
Saludar, despedirse, dar las gracias, ser puntuales en las citas, interrumpir la conversación de los demás con pertinaz reiteración… solo puede ser comprendido en una sociedad en la que vale todo y hasta vale -tristemente-, el asilvestramiento general.
Todas esas faltas de educación, y las que dejo en el tintero, son costumbres sociales en desuso y, lamentablemente, nos devuelven, a mi estúpido parecer, al estado cavernario de los neandertales, y seguro que los cromañones ya la empezaron a practicar.
Pero la sociedad del siglo XXI ha perdido de vista como ñoñerías baladíes, esas otras normas de educación, olvidando que esas normas son básicas para las relaciones que hemos de mantener con las personas con las que compartimos el mundo.
La cuestión, en opinión de este humilde juntador de letras, no es solamente preguntarnos qué debemos hacer para que el personal conozca su idioma y lo utilice correctamente.
La cuestión es cómo conseguir que al menos una parte de la sociedad, la parte más ágrafa, por muy universitaria que sea, tenga la más mínima consideración por los demás.
Y a eso, a comportarse y a pensar en los demás, también se llama educación… que antes se enseñaba en la familia.
Antonio Poyatos Galián.
Un millar de invitados
en la Feria de Muestras
de Import Montes

Un millar de invitados entre quienes se encontraba los dueños de Restaurantes, Bares y Hoteles de Marbella y la Costa del Sol acudieron a la Feria de Muestras de Import Montes.






Durante horas y horas, desde las diez de la mañana en que se abrió el Palacio de Ferias y Congresos “Adolfo Suárez” hasta que cerró por la tarde, los empresarios del mundo de la Hostelería y el Turismo pudieron participar en catas de vinos, concursos de coctelería y de cocina, así como poder conocer y probar la multitud de productos que Import Montes sirve desde sus naves en el Polígono Industrial de Marbella.
Se ofrecieron demostraciones gratuitas de infinidad de productos y al final, cada asistente pudo llevarse una bolsa de Importa Montes con algunas muestras de sus productos
El enologo José Manuel Corrales, de las Bodegas Fuenteespina, de Ribera del Duero junto con Avelino Vega y el técnico especialista en vinos de Import Montes, Álvaro Torres, ofrecieron una cata excepcional, con un blanco Rueda exquisito. un original rosado muy páldo de grato sabor y el excepcional tinto crianza que fueron altamente valorados por miembros de la Academia del Vino y de la Academia Gastronómica de Marbella.








Las cervezas de marcas tan conocidas como nuestra “Cruzcampo” o las de importación para que el turista pueda tener a mano durante sus vacaciones la cerveza que bebe en su país, los vinos de diferentes bodegas y Denominación de Origen, las carnes, los zumos, el café o la leche y un sinfín de productos, incluyendo la bollería y pastelería industrial, se dieron a probar a los asistentes.
Al mediodía las raciones de paella, bien hecha, bien condimentada, la ensaladilla rusa, los canapés y hamburguesitas llenaron de satisfacción a los invitados.


Pepi Montes, Ceo de la empresa Import Montes y motor de la misma atendió a todos los asistentes, agradeciéndoles su asistencia a la muestra. Su equipo, con especialistas en diferentes áreas se esforzó por mostrar productos y atender a los empresarios y maitres de muchos restaurantes de la Costa del Sol, poniendo de manifiesto, no solamente la importancia y el servicio que presta a la Distribución Import Montes sino el apoyo profesional, que es tan importante.
La Feria de Muestras de Importa Montes, también sirvió de encuentro y de confraternización entre los industriales de la Hostelería y el turismo que tuvieron oportunidad de tomar una Cruz Campo, de conversar y de elogiar el servicio tan importante que Import Montes ofrece al Turismo.
Abastecer a Hoteles, Bares y Restaurantes de todo cuanto necesitan en tiempo y hora, ayuda mucho a que el Turismo que nos visita se sienta como en casa. Y Pepi Montes, se esfuerza con su gran equipo de profesionales, en que así se haga posible.


Video gentileza de José Egea y Helena Olaya. Boommarbellatv
Reportaje Gráfico
de
José Luis García Pérez
CACHO.
Pepi Montes convoca a Hoteles, Bares y Restaurantes de la Costa del Sol para vivir la V Feria de Muestras de Import Montes


Un año más y ya van 5, el Palacio de Ferias y Congresos de Marbella acoge el gran despliegue que realiza la empresa de Marbella Import Montes para mostrar los productos que comercializa al servicio de la Hostelería y el Turismo de Marbella y la Costa del Sol.
La exhibición de Import Montes atrae cada año el interés de quienes regentan los hoteles y sus departamentos de Alimentación y Bebida, los bares, las discotecas, los Restaurantes que encuentran en Montes uno de sus abastecedores más fiel y con la mayor gama de productos a los mejores precios.
La muestra es todo un acontecimiento que la empresaria Pepi Montes cuida con el mayor mimo y detalle para dar a sus clientes una jornada memorable para dar a conocer la amplia gama de productos de gran calidad que comercializa, pero también, parta propiciar una jornada de convivencia, de poder tomar una copa juntos y de tener la oportunidad de encontrarse y charlar.

La industria del Turismo necesita estar bien abastecida y el auge y la importancia de Marbella y la Costa del Sol precisa contar con unos servicios de distribución que la abastezcan de cuanto necesita para que el Turismo que elige Marbella vea que, aparte del sol, del disfrute de las vacaciones, aquí encuentra todo.
En ese empeño, Pepi Montes, una empresaria admirable que mantiene al más alto nivel su empresa sabe de la gran importancia que tiene el poder mantener un hilo directo con sus clientes.
Este próximo martes 18 de marzo Pepi Montes quiere celebrarlo con su extenso porfolio, es decir con su larga lista de clientes y también con muchos de sus proveedores que llegan a Marbella expresamente para vivir esta memorable jornada.

Como siempre ha hecho, “La Tribuna Hoy”, Andalucía, apoya este gran acontecimiento y el excelente trabajo que, para garantizar el suministro de una extensa gama de productos lleva a cabo Import Montes con sus presidenta a la cabeza.
Este esfuerzo también ha sido reconocido por el Ayuntamiento de Marbella, en cuyo Palacio de Ferias y Congresos se va a desarrollar. Y tendrá también el apoyo y el respaldo de todo ese mundo de la Hostelería y el Turismo que hace posible mantener muy alto el prestigio mundial de la marca “Marbella” como un lugar ideal y es que Marbella, lo tiene todo.
El Ayuntamiento respalda la quinta edición de la Feria de Muestras Import Montes, una cita que exhibirá las últimas novedades en el mundo de la hostelería

La concejala de Comercio, María José Figueira, ha destacado que el evento, que tendrá lugar el 18 de marzo en el Palacio de Ferias y Congresos Adolfo Suarez, “es una referencia del sector y congregará a importantes marcas y distribuidoras del país”
El Ayuntamiento ha mostrado hoy su respaldo a la quinta edición de la Feria de Muestras Import Montes, una cita que tendrá lugar el 18 de marzo en el Palacio de Congresos Adolfo Suárez y que exhibirá las últimas novedades y tendencias en el mundo de la hostelería. La concejala de Comercio, María José Figueira, que ha presentado hoy el evento junto con la CEO de la empresa, Pepi Montes, ha subrayado que la iniciativa “es una referencia del sector y congregará a importantes marcas y distribuidoras del país” y ha añadido que los participantes “también encontrarán un espacio en el que buscar nuevas oportunidades de negocio”. “Estamos ante una compañía con una dilatada trayectoria y que da una idea del músculo económico de nuestra ciudad”, ha resaltado la edil.
Por su parte, Montes ha apuntado que la jornada contará también con espacios de formación, networking y tecnología, con una apuesta clara por la inteligencia artificial en este sector.
“Llevamos un tiempo poniendo el foco en la digitalización”, ha afirmado la CEO, quien ha desgranado algunas de las actividades que se desarrollarán durante la feria, entre ellas, certámenes de tiraje de cerveza o coctelería.
Por último, el responsable de marketing de Heineken, Pedro Hernández, ha remarcado el potencial de Marbella en esta industria y ha valorado la participación de relevantes marcas nacionales e internacionales en el evento.
En las fotos retrospectivas de la celebración de la Muestra de Import Montes en pasadas elecciones junto a la de la presentación realizada en el Ayuntamiento.
Fotos del Archivo de “La Tribuna Hoy”, Andalucia y del diario digital www.latribunahoy.com












