Noventa y un años no se cumplen todos los días.

Por Maria Luz
Aguilar-Galindo
Periodista
Pero mucho menos se suele llegar a esa edad con la curiosidad intacta, la agenda siempre abierta y la misma pasión por contar la vida que aquel ya lejano día en el que lo hacía por primera vez.

Este veterano periodista, decano en la Costa del Sol, Marbella y Campo de Gibraltar, llega a esta efeméride convertido en una de esas personas que demuestran que la verdadera juventud no la marca el calendario, sino el entusiasmo con el que se afronta cada jornada.


Su trayectoria es la de un testigo privilegiado del paso del tiempo.
Ha visto cambiar ciudades, costumbres, gobiernos, tecnologías y generaciones enteras.

Ha narrado acontecimientos que ya pertenecen a la historia y otros que parecían pequeños en su momento y que acabaron transformando la sociedad.
Y siempre con la mirada atenta, el rigor como brújula, y la palabra precisa como mejor herramienta.
Pero su historia no se escribe únicamente en los artículos publicados ni en las portadas que han quedado para la memoria. Para conocer su historia (que es también la historia de Marbella y de toda la Costa del Sol) ahí está su monumental obra “Lo que yo vi, lo que yo viví”, una exhaustiva crónica en primera persona del que se bautizó como “ultimo paraíso de Europa”, desde los años 50 hasta el pasado reciente.
Sin embargo, ese dilatado bagaje existencial también se encuentra en las miles de conversaciones mantenidas, en las amistades cultivadas a lo largo de los años y en esa extraordinaria capacidad para escuchar antes de escribir. Porque el buen periodismo nace, precisamente, de esa mezcla de curiosidad, respeto y sensibilidad hacia las personas.
Hoy, a sus 91 años, José Luis Yagüe continúa en activo en un periódico que este mismo año alcanza otro hito extraordinario: más de cuatro décadas de existencia, «La Tribuna, Hoy” Andalucía.


Más de cuarenta años, casi Medio Siglo defendiendo una forma de entender la información cercana, comprometida y libre, bajo la dirección de alguien que ha sabido mantener vivo el espíritu con el que nació el proyecto. No es fácil sostener durante tanto tiempo una publicación en un mundo que cambia a velocidad de vértigo.

Y hacerlo con credibilidad y prestigio constituye un mérito aún mayor.
Quienes lo conocemos, sabemos que, además del periodismo, existen otras pasiones que ocupan un lugar privilegiado en su vida: por ejemplo, la gastronomía que, como bien sabemos, abarca también la enología. Para José Luis, una buena mesa nunca ha sido solo un lugar donde comer, sino un espacio para conversar, descubrir, compartir recuerdos y celebrar la amistad. Sabe disfrutar de una buena comida y un buen vino, con el mismo interés con el que busca una buena historia, consciente de que tanto la cocina como el periodismo hablan, en el fondo, de las personas y de su cultura.
Su vida está hecha de experiencias, de viajes, de encuentros irrepetibles y de anécdotas que podrían llenar varios libros. Cada una de ellas ha ido conformando una memoria privilegiada que comparte con generosidad y que convierte cualquier conversación en un recorrido fascinante por décadas de historia vivida en primera persona.
Cumplir 91 años con esa vitalidad, esa lucidez y esa ilusión por seguir trabajando constituye una lección silenciosa para quienes tienen el privilegio de rodearle. Porque hay personas que no solo informan de la actualidad: terminan formando parte de ella. Su nombre queda unido al de un periódico, pero también al de una manera de ejercer el oficio basada en la honestidad, la perseverancia y el respeto por los lectores.
Aún resuenan los ecos de la espectacular celebración de su 90 cumpleaños que reunió a mas de 300 invitados llegados desde lugares como Miami, Zaragoza o Madrid…

Una fiesta que fue definida como la gran Fiesta del Verano 2025 y que tuve el placer de presentar.
En esta ocasión, Jose Luis ha reunido a la familia y a un grupo de amigos en torno a la siempre buena mesa de Giancarlo Paparusso (unido por una larga amistad al periodista y que compartió mantel con nosotros) así como a Santiago Dominguez, nombre emblemático en la historia de la Gastronomía en España, y a mi querido amigo el crítico gastronómico Pepe Oneto, Director del Programa “Saboreando” en Radio La Isla, colaborador de Cope Marbella y reciente fichaje del periódico “El Español” (¡Enhorabuena, Pepe!) entre otros asistentes.
Capítulo aparte merece la actuación del gran David Cordobés, (tal vez la mejor voz masculina de la copla española hoy) con una soberbia actuación en la que una vez más volvió a hacer gala de su extraordinario dominio no solo del género, sino también de las tradicionales y bellas rancheras mejicanas entre un amplio y variado repertorio.

Hubo tiempo también para una pincelada de poesía que corrió a cargo de Valeriano García Padilla, magnifico rapsoda del Grupo poético Talía.
En una improvisada “actuación”, Pepe Oneto y quien suscribe, ejercimos de “maestros de ceremonia” presentando a ambos artistas.

Felicidades de nuevo, querido José Luis !
Nos vemos pronto en la celebración del 40 Aniversario de “La Tribuna” en Marbella.
Mari Luz Aguilar-Galindo
Periodista
Fotos de Javier Mogollón (Periodista)












