
El primer puerto de España y segundo del Mediterráneo. El primer polígono industrial de Andalucía. El primer astillero de Europa en carga de trabajo. Representamos el 25% de la actividad industrial de Andalucía.

Pero, de forma paralela, kilómetros y kilómetros de una preciosa arena blanca en las playas desde Tarifa hasta Bolonia y Zahara, el paraíso del Surf. Un extraordinario Parque Natural del Estrecho desde la misma ensenada de la playa de Getares hasta el más importante CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA: BAELO CLAUDIA. Y todo esto dentro de la única Reserva Intercontinental de la Biosfera que existe en el mundo. Se trata de la RESERVA INTERCONTINENTAL DE LA BIOSFERA ANDALUCÍA-MARRUECOS declarada por la UNESCO en octubre de 2006 y que comprende todo el sur de nuestra comarca, el propio Estrecho de Gibraltar y gran parte del Norte de Marruecos.
Pero si nos vamos hacia el norte de la comarca, a poco, te encuentras con SOTOGRANDE. Otros kilómetros de playas, seis grandes campos de golf con competiciones internacionales, el Polo Club que es único en España y un paraíso de tranquilidad y turismo de alto standing.
Bajamos de ese norte de la comarca, a solo un cuarto de hora y nos encontramos con dos pueblos maravillosos para la práctica del turismo rural: Castellar y Jimena cuyos castillos entusiasman a los amantes de la historia.
Esto somos, el Campo de Gibraltar: una gran área metropolitana de DOSCIENTOS OCHENTA MIL HABITANTES , donde unos trabajan en Algeciras pero viven en La Línea, o al revés, o en Lo Barrios, Tarifa, San Roque, Castellar o Jimena, pero todos unidos por cuarenta kilómetros y un tiempo máximo de viaje de media hora.
Si a todo esto le unimos la cercanía de Gibraltar, el propio Estrecho de Gibraltar, Ceuta y el Norte de Marruecos, en menos tiempo que una persona se desplaza en Madrid a su trabajo, convendrán conmigo que nuestro entorno es envidiable, y que junto al primer puerto de España, existe una de las mejores playas urbanas de más de cuatro kilómetros como es El Rinconcillo.
Para terminar, no quiero que se me olvide que junto al Conjunto Arqueológico más importante de la península ibérica que es Baelo Claudia, tenemos también en la zona norte de la comarca, en pleno polígono industrial de San Roque, la otra joya arqueológica de la comarca: EL ENCLAVE ARQUEOLÓGICO DE CARTEIA.
Esto es lo que somos y lo que tenemos en nuestra comarca, pero tenemos que creérnoslo nosotros mismos para poder transmitir el orgullo de ser campogibraltareño.
Patricio González
Ex Alcalde Andalucista de
Algeciras
Recuerda Vivir
Desde siempre, uno de los grandes misterios que ha angustiado a gran parte de la humanidad ha sido la muerte. ‘Memento mori’, frase en latín muy sabia que significa ‘Recuerda que vas a morir’, destaca lo inevitable que es y que estamos de paso. En nuestra sociedad, que a menudo niega o evita hablar de este tema, esta frase puede parecer pesimista o triste. Sin embargo, aceptar nuestra mortalidad puede tener un efecto profundamente liberador, ya que nos permite relativizar nuestras preocupaciones cotidianas y centrarnos en lo realmente importante.

Reconocer que nuestra vida, y la de todos nuestros seres queridos, tiene un final nos debe motivar a vivir con más intensidad y propósito, a hacer las paces con nosotros mismos y con los demás, a no postergar nuestros sueños y a aprovechar al máximo cada oportunidad.
Por otro lado, ‘Memento vivere’, que se traduce como ‘Recuerda vivir’, otra forma de Carpe Diem, nos invita a valorar y disfrutar cada momento de nuestra existencia. En el contexto del agitado mundo moderno, donde la prisa, la competitividad, el dinero, el poder, la fama, los títulos, la apariencia o la productividad parecen ser los máximos valores, ‘Memento vivere’ es un recordatorio vital. Nos anima a desacelerar, a encontrar la felicidad en las pequeñas cosas y a ser plenamente conscientes y agradecidos por cada momento vivido.
Desde que nos despertamos hasta que nos dejamos caer en la cama al final del día, nuestras agendas están repletas de tareas, compromisos y metas que cumplir. La tecnología, aunque nos conecta y facilita muchas labores, también contribuye a esta sensación de urgencia constante, de estar siempre disponibles. Este ritmo frenético tiene sus costos, la ansiedad y el estrés se han convertido en males comunes de nuestra época.
Muchas veces olvidamos lo esencial, vivir el presente. Aquí es donde ‘Memento vivere’ se convierte en un faro de sabiduría, recordándonos que la vida no se mide solo en logros y éxitos, sino en momentos vividos y experiencias disfrutadas. No se trata de ignorar el futuro o ser irresponsables con nuestras obligaciones, sino de encontrar un equilibrio que nos permita disfrutar del camino mientras avanzamos hacia nuestras metas.
Aunque de vez en cuando la vida nos besa en la boca o nos gasta una broma o, incluso, pueda parecernos un caos, adoptar ‘Memento vivere’ como filosofía de vida es un recordatorio para desconectar del bullicio, del hiperactivismo, para poder conectar con nuestro interior y con otras personas vitamina. Es una invitación a vivir conscientemente, a reírnos de lo ‘malo’ que nos pasa, a saborear cada instante y a encontrar la felicidad en el aquí y el ahora. Es poder despedirnos en paz.
Patricio González
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Un Héroe ya Mayor
Dicen que morirse es una ordinariez, que es algo tan vulgar que le sucede a todo el mundo. Envejecer, sin embargo, no lo es. Y envejecer bien es todavía más elitista, es de más categoría tanto que solo unos pocos lo consiguen.
Harrison Ford, por ejemplo: en una rueda de prensa de hace unos días con motivo de la última entrega peliculera de Indiana Jones, una periodista le dijo que seguía estando bueno a los 80. «Mira, he sido bendecido con este cuerpo. Gracias por darte cuenta», contestó.
Igual de bendecido estaba Charlton Heston cuando, ya bastante mayorcito, se quitaba la camiseta para presumir de pectorales, hasta el punto que se te olvidaba que pertenecía a la Asociación Nacional del Rifle. Parece que a los guapos se lo perdonamos todo.
Indiana Jones o Harrison Ford, como ustedes quieran, a pesar de haberse convertido en un anciano solitario y herido al que le gusta echarle al café de la mañana un chorrito de whisky, sigue siendo para todos Indy, y lo demuestra siempre que tiene ocasión; sin embargo, nosotros, de mayores, tendremos que conformarnos con ser el yayo, o la abuela o la vieja loca de enfrente.
Nuestras heroicidades de mayores se reducen a haber llamado desde una cabina telefónica de esas que ya no existen, grabar cintas de casete, fumar dentro de los bares, llevar hombreras y tomar el sol mezclando la Nivea con la mercromina.
Pero nos gusta creer que hemos vivido al límite, sí. Y por eso lo contamos con cierta épica, como si ir en coche sin cinturón de seguridad hubiera sido una proeza, y no una auténtica gilipollez.
Nuestro único mérito fue el de vivir nuestro tiempo, el tiempo que nos tocó vivir, el que , desde luego, no pudimos ni elegir, ni encoger, ni dilatar, ni parar.
Ahora ya vivimos en otro tiempo, un tiempo que también es nuestro pero que es más de los otros , de esos que bailan en TikTok, dicen «en verdad» durante todo el rato, salen, dicen, por obligación y se angustian porque reciben pocos ‘likes’ en Instagram o en cualquier otra red social. Pensándolo bien, envidia de ellos, ninguna. En verdad ( como dirían ellos).
Patricio González
Un País desigual e injusto
Vivimos en una sociedad en la que la cultura del consumo desenfrenado hace que un sector de la población, aturdido por ese desenfreno de acumular, no vea ni escuche el grito de los obligados a vivir en la pobreza. De consecuencia, también en los medios de comunicación pasa muy desapercibido el escándalo del hambre que mata cada día a miles de vidas humanas. Veo que en general, por esa fiebre consumista, lo superfluo material aumenta y beneficia a unos pocos, ampliando la brecha entre los que tienen demasiado y los que no tienen nada.
Alguien me ha dicho que la libertad individual que motiva las decisiones de acumular “superfluo” es irrenunciable, por lo que la verdadera igualdad será siempre inalcanzable. No me consoló este pensamiento. Tampoco me consuela escuchar a políticos repetir que aquello que les mueve es conseguir que la gente sea más feliz.
No sé cómo pretenden conseguirlo cuando en la actualidad para millones de personas la felicidad es imposible por las desigualdades excesivas y paralizantes que producen la falta de trabajo y que llevan a la pobreza.
Una sociedad que finja no ver esta fuerte desigualdad y no intente, de verdad , hacer correcciones para sacar a la gente de la pobreza, ofreciendo una posibilidad real de ganarse la vida es tremendamente injusta y condenada al fracaso. A muchos de los políticos predicadores españoles , habría que recordarles que obras son amores y no buenas razones. Demonizar a empresas y empresarios y bombardearlos con múltiples impuestos sirve solo para paralizar el desarrollo. Creación de empleo digno, y no discursos demagógicos, es lo que saca a las personas de la pobreza.
La sociedad civil, no puede dejarse contagiar por esos malos políticos que anteponen su bienestar, su carrera y su prestigio al bien común. No podemos seguir viviendo y pensando en la lógica del ego, sino cambiar a la del “nosotros” y ese “nosotros” somos toda la familia humana esté donde esté.
No me cansaré de insistir sobre la necesidad de comprometernos, todos y cada uno, en el objetivo de reducir a todos los niveles la desigualdad, empezando por nuestro entorno. Sabemos que, haciendo así, ganaría el sistema en general, y con él la mayoría de los ciudadanos. No me cansaré de repetir que un país desigual, antes que injusto, es ineficaz y también infeliz.
Patricio González
Movimientos políticos
Movimientos PolíticosMientras en Madrid los ánimos políticos continúan encrespados y no hay manera de que el sentido común se adueñe de las fuerzas políticas y mientras en Cataluña se activa el contador para una repetición electoral, que no sería otra cosa que la constatación de la irresponsabilidad de los elegidos en las últimas, en el País Vasco se ha sellado el pacto de gobierno entre el Partido Nacionalista Vasco y los socialistas.
El PNV ‘escapó loco’ en los comicios. Por primera vez en mucho tiempo vio la posibilidad de que otra fuerza nacionalista le ganase en votos y escaños, lo que habría colocado a Bildu como el primero en la búsqueda de una alianza de gobierno con los socialistas. Visto ahora con cierta perspectiva, se entiende mejor la traumática decisión de quitar a Urkullu como candidato y apostar por una renovación tranquila en la persona de Pradales, que es una incógnita a despejar en el ámbito nacional. La jugada seguramente estuvo precedida de estudios demoscópicos que alertaban del cambio de tendencia en el voto, como también seguramente buscaron un candidato con el que fuera posible un acuerdo con los socialistas. Porque ya se sabe que la dirección del PNV no da puntada sin hilo…
En cuanto a los socialistas, dan continuidad a un pacto que ha funcionado razonablemente bien y, de paso, se aseguran el apoyo del PNV en las Cortes, que no es cosa menor viendo cómo sube el precio del pan de los votos cada vez que Junts accede a la tribuna del Congreso de los Diputados.
Pero hay más: en Cataluña socialistas y ERC han empezado a hablar. Es verdad que se trata de un diálogo casi clandestino, pues hay un sector de ERC que no quiere ni oír hablar de apoyar una investidura de Salvador Illa. Pero también es incuestionable que si hay un partido que arriesga mucho en una repetición electoral es ERC, en especial si tenemos en cuenta su mal resultado en los últimos comicios. La otra posibilidad es la conformación de un frente común en las urnas de Junts y ERC si finalmente hay nuevas elecciones, pero en ese caso ERC también se arriesga a desaparecer en la práctica. De manera que digamos que al partido republicano catalán le sucede como al que participa en una fiesta de Halloween:¿qué quieres, susto o muerte?
Esos movimientos, por muy autonómicos que sean, pueden acabar siendo claves para que Sánchez prolongue esta agonía en que se ha convertido su mandato presidencial. Y el PP lo ve venir y por eso redobla la presión.
Patricio González
Ex Alcalde de Algeciras
Dinero y Poder
Al proceso de recordar le precede el proceso de seleccionar. Atesoramos en nuestra memoria miles de olores, miles de imágenes, o palabras o sensaciones quizás sentidas en la infancia o , incluso, hace dos meses y, sin embargo, olvidamos qué es lo que cenamos este pasado lunes o la palabra precisa que tanto hemos utilizado y ahora no nos viene a la cabeza.
La memoria de los seres humanos es una memoria selectiva, es como la mirada que también lo es.
Miren ustedes hay quien ve una barcaza cargada de personas que huyen de una guerra o del hambre, o la tortura o la miseria. Y ante esa misma imagen, otros ven el peligro inminente de cientos de personas que van a “ocupar sus casas o sus trabajos” o nos van a robar por las calles. Esa es la mirada selectiva.
Los horrores del holocausto marcaron a una generación filosófica. La pregunta insistente era cómo la humanidad había podido tolerar la pérdida del sentido moral.
La respuesta podría estar el concepto de colonización del mundo de la vida. El lenguaje, medio que regula las relaciones, había sido sustituido por el dinero y por el poder. Las consecuencias de ello eran la absoluta desorganización en la esfera social y la psicopatología en la vida personal.
Y esta es la sociedad actúal que tenemos en la que el dinero y el poder son los medios que regulan las relaciones, incluso las más íntimas, y las convierte en un mercadeo donde no se cotiza para nada la lealtad a las causas justas , o la empatía, o el bien común, o el respeto al que no piensa como nosotros. Vemos plenos municipales de toda España donde se escuchan solemnes llamamientos al diálogo.
Desgraciadamente hace años que sabemos que no son más que brindis al sol y que forman parte de la tramoya.
Patricio González
Político en Positivo

Soy un ciudadano de a pie. Milité en un partido político, el Partido Andalucista que se disolvió por propia dignidad. Después no he vuelto ni siquiera a estar afiliado a un sindicato.

Procuro dejar los debates intensos para tertulias centradas en el fútbol, si acaso. Me considero una persona relativamente paciente y tolerante. Sé que cuando hago por relativizar las cosas, mi tensión arterial sufre mucho menos que ya bastante problemas me ha dado.
Y soy consciente también de que hay mucha gente que se rige por unos principios similares a los míos. La salud es esencial.
Así las cosas, yo puedo entender que abunde la indiferencia cuando nos toca valorar la vida política cotidiana. Sobre todo si el día a día de nuestros representantes públicos tiene mucho que ver con situaciones de conflicto que son constantes . Y da igual el color. Normal que abunde la abstención cuando nos invitan a dar nuestros pareceres ante las urnas.
Ante este lamentable panorama que no se queda solo en las situaciones de conflicto entre partidos sino que ya va llegando al insulto y que va a hacer que nuestro Congreso termine como Italia o Venezuela a base de guantazos. Ante semejante panorama da gusto poder realzar las experiencias que son favorables y, por tanto, contrarias a las normales o más bien anormales del día a día.
Me gustaría ver más a menudo acuerdos como el sucedido entre el Gobierno Central y la Junta de Andalucía con respecto al tema de Doñana. Esto nos puede y nos tiene que significar que lo que estoy diciendo es posible porque se ha alcanzado una paz institucional que servirá, de seguro, para garantizar consenso, inversiones y el mejor ambiente para acuerdos en otras materias.
A ver si es verdad y dejamos de dar esa sensación de vergüenza ajena que se está viendo casi a diario.

Patricio González
Ex Alcalde de
Algeciras
Suspiros de España
El pasodoble más solemne y emocional que existe es sin duda Suspiros de España. El pasodoble nació sin letra, aunque luego le hicieron varias diferentes; las más conocidas son la que escribieron para que Estrellita Castro la cantara en una película y otra la que mandó escribir Concha Piquer. Y es que Suspiros de España es musicalmente la metáfora de un país en el que se habla mucho (la melodía) pero en realidad se dicen otras cosas (el acompañamiento y el contrapunto).
Y es una metáfora también porque España es una coña que unos se toman como drama, o bien es un drama que otros se toman a coña (yo soy de estos). Y lo que estamos viendo en estos días de pactos y negociaciones no es otra cosa que Suspiros de España. ¿Letra? Aquí los himnos no tienen letra.
Desde hace casi dos décadas, expertos, comentaristas, entidades de peso y trillones de conversaciones de barra de bar están en el acuerdo unánime de varias cosas, que al cabo son la misma: hay que revisar la estructura del estado, la relación entre los territorios, la jefatura del estado… Vamos, que urge reformar la Constitución de 1978, o bien hacer una nueva porque las condiciones en las que fue redactada la actual impidieron que se hiciera bien.
Dice el refranero que no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, aunque pudiera ser que ese aplazamiento sine die no sea desidia, sino intención de que las cosas permanezcan como están. En otros lugares se sigue la norma de Lampedusa («Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie»). Ya no es que cambie todo, es que ni siquiera se hace nada de nada.
Y la conclusión es que hay unos poderes que están infiltrados en todas las instituciones políticas, civiles y hasta marginales a los que les conviene el status quo actual, porque cuando los más opuestos hacen propuestas radicales hasta pasarse de vueltas, en realidad siguen el juego, porque como su idea es imposible en la presente correlación de fuerzas, siguen enarbolando su discurso «insobornable», y a tirar un tiempecito. Lo vemos ahora mismo que se acercan elecciones: unos se plantan en el cambio de régimen, otros van a provocar donde no son bienvenidos y cada cual va a reforzar su electorado, que son cuatro años los que se juegan y no es cosa de quedarse en la cuneta por ser razonables. Si había alguna esperanza en los nuevos partidos, ya se ha diluido. Juegan a lo que jugaban los que ellos llamaban los de la vieja política. Si por una vez, la gente se lanzara a las urnas y hubiera una escasa abstención, estoy convencido de que las neblinas se disiparían bastante, pero no parece que las fechas propuestas inciten más a votar, todo lo contrario. Y seguiremos con la misma sensación de provisionalidad que llevamos desde 2008. Supongo que alguna vez esa ansiada transparencia será posible; si fuera ahora, habría que ir considerando la posibilidad de que los milagros existen.
Patricio González
Riesgo
El riesgo es parte sustancial de la condición humana. No se puede en este mundo hacer nada serio sin exponerse, con frecuencia, al fracaso. Y, desde luego, la única manera de no equivocarse nunca, es decir, de equivocarse siempre, es renunciar a toda aventura por pura cobardía.
Estoy por el riesgo y contra la seguridad. Estoy por la audacia frente a la comodidad. Creo más humano el atrevimiento que la renuncia sistemática al combate.
Creo que la obsesión por la seguridad es uno de los más graves obstáculos para llevar a cabo una vida.
Por supuesto que no excluyo en esto la prudencia, la reflexión antes de la acción, el saber elegir las mejores circunstancias para emprenderla. Pero está claro que me resulta insoportable esa falsa prudencia que termina por paralizar a uno.
Por eso yo siento poca simpatía por quienes colocan la seguridad ante todo en su vida.
En toda vocación, en toda empresa, hay un componente de riesgo. Y el que no es capaz de arriesgarse un poco por aquello que ama, es que no ama en absoluto. Todas las grandes cosas son indecisas; se ven, pero en la tiniebla; hay que avanzar hacia ellas por terreno desconocido: por eso toda vocación, toda empresa seria, tiene algo de aventura, de apuesta. Y esto implica audacia y confianza.
No estoy apostando, lógicamente, por la irreflexión, por la frivolidad, por el aventurismo barato. Pero si quiero decir que toda apuesta lleva algo de salto en el vacío: uno se arroja hacia aquello que ama y está seguro de que ese salto no será una locura, porque uno nunca se equivoca cuando va hacia aquello que merece ser amado.
Y la vida merece ser amada. Y lo merece a pesar de que uno sabe de antemano que se recibirán en ella muchas zancadillas, que no escasean en absoluto los tropezones.
Pero si uno tiene miedo a tropezar alguna vez, más le vale no levantarse de la cama por la mañana y entonces se consigue no sufrir pero eso es porque ya se está muerto.
Patricio González
Hay que empezar a dar la cara
Con cierta frecuencia me dicen algunas personas que soy valiente al escribir algunos de los artículos y columnas que escribo. Pero ya es hora de que el personal hable menos y actúe más, que me acuerdo de esas manifestaciones en las que los protagonistas les gritan a los mirones de las aceras, “no nos mires, únete”.
¿Acaso el personal se cree que yo escribo lo que escribo por gusto, por valentía, por transgredir, por fastidiar? Primero, no es nada valiente lo que escribo, me callo muchas cosas que me dan ganas de contar y bastantes calificativos que no lanzo por una cierta deontología de la vida. Yo podría decir que valgo más por lo que callo que por lo que hablo.
Segundo, intento hacerle caso a mi muy citado Balzac y no escribir todos los días el mismo artículo. Tercero, soy una persona que reflexiona libremente, probablemente tendría mucha consideración si me apuntara a varias cofradías, bailara sevillanas, hiciera el camino del Rocío y fuera a los saraos sociales de la ciudad. Todos los días me llegan invitaciones por email y acudo a pocas, en casi todas me quieren hablar de lo mismo. Y como sé por experiencia que, hasta el momento, en todos estos encuentros transmiten las mismas simplicidades adoctrinadoras, las mismas verdades a medias, no pierdo el tiempo en hacer bulto y relaciones externas.
Podría adoptar el carné de este u otro partido con solera y/o influencia y ramificaciones y ya está, lo mismo acabo de tertuliano y me caerían premios de vez en cuando, unas distinciones derivadas de vender mi modesto saber a un sector social, todo lo que lograra tendría el mismo olor y eso me deprimiría bastante. A cambio de un plato de lentejas, por lujoso y abundante que fuera, mi mucho o poco talento quedaría hipotecado como mi casa. Probablemente con ese comportamiento de listo liquidaría tal hipoteca a cambio de perder el alma y de traicionarme. Puede que sea un imbécil y un idealista, pero, como decía Paco Martínez Soria en la película LA CIUDAD NO ES PARA MÍ, puedo dormir en la cama con una pierna estirada para un lado y la otra para otro.
La diferencia es que yo vivo con cierto miedo, lo confieso, en esta dictadura silenciosa y sutil, no es exagerado ni patológico mi temor, pero ir contracorriente no resulta agradable. Y menos agradable lo es aquí, en esta comarca, tan insolente aún. Por eso animo a mis animadores a que píen menos y actúen más. Cuando hace ya bastantes años leí la poesía de Bertolt Brecht se me quedaron unos versos grabados: “si los que viven abajo no piensan en la vida de abajo, jamás subirán”. No tengo problemas para llegar a final de mes, pero no me gusta lo que veo, no soy perfecto y acaso no pueda tirar la primera piedra. Hago lo que puedo y eso exige apuntarme a no dejar de usar la palabra que es lo que me distingue de los jaleadores. Gracias por alabarme, pero más actividad, creo que la gente ignora el poder que tiene si de verdad levantáramos la democracia en lugar de este remedo, cosa incompatible con el humano. De momento.
Algeciras, 9 de junio de 2022
Patricio González
Un dia como hoy
Siendo un chaval, me gustaba ir a la biblioteca de mi colegio en el tiempo de recreo . Y así pasaba muchos recreos encerrado en la biblioteca. Cuarenta y cinco minutos diarios. El primer día estuve por allí me dediqué a mirar las musarañas. El segundo también. Pero el tercero decidí a echar un vistazo a la biblioteca y cogí un libro al azar (no tanto puesto que el que me llamó la atención era uno grande y grueso y su color fue uno y nada más que uno).
Era un ejemplar de las obras completas de Federico García Lorca, encuadernado en piel y de tapa flexible, editado por la mítica editorial Aguilar. Me sonaba el autor ( aunque poco) y no podía llegar a intuir lo que me esperaba en aquellas mil y pico páginas de ‘papel biblia’.

No podía saber que aquel libro y aquel autor iban a ser la causa de una de las tragedias que han marcado mi vida. Y es que al terminar de leer (me lo metí entre pecho y espalda en veinticinco días), , había decidido ser escritor, costase lo que costase. Quería ser escritor, quería ser como García Lorca. Y eso es un drama de los gordos.
Me entusiasmó, especialmente, el teatro de este genio. ‘La casa de Bernarda Alba’ me hizo temblar de la emoción y del miedo al mismo tiempo. El destino quiso que, pasados los años, viviera una situación en casa similar a la que cuenta Lorca al final de la obra, pero eso es harina de otro costal. ‘Yerma’ me llegó al corazón y fue la primera vez en mi vida que intenté comprender las diferencias que existen entre la mirada ejercida sobre la realidad de una mujer y un hombre. Algunos versos me los aprendí de memoria y sigo recordando muchos de ellos…
En fin, Federico García Lorca me abrió las puertas de la literatura de par en par.
Este 5 de junio hace ciento veintiocho años que nació en Fuente Vaqueros y, ahora, sigue enterrado en alguna cuneta perdida y olvidada. El 18 de agosto de 1936 alguien le asesinó sin piedad por ser artista y por ser gay(Nosotros le recordamos cada año en esa fecha en un acto que celebramos desde ESTRECHANDO aquí en Algeciras.
Y no puedo dejar de recordar esto que dijo: ‘Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo’. Y quiero pensar en los muros de aquella biblioteca escolar, en las cosas que salieron gritando de aquellas páginas y en cómo se llenó mi mundo para siempre. Lo pienso y me sigo emocionando del mismo modo que ese instante en el que cerré el libro.
Patricio González
Ex Alcalde Andalucista de Algeciras
En postura crítica
Si en el mundo hay algo realmente difícil y que, sin embargo, nos sentimos preparados, es en el arte de criticar. Arte endiabladamente complejo y que se convierte en injusticia el noventa y nueve por ciento de las veces que lo usamos y en el que nos embarcamos casi a diario con total frivolidad.

Es uno de nuestros deportes favoritos. Critican los hijos a los padres, los padres a los hijos, los vecinos a los demás vecinos, los gobernados a los gobernantes, los incrédulos a los creyentes, los creyentes al Obispo de Cádiz, los españoles a los españoles, los franceses a todo el resto del mundo. No hay persona que llegue a la noche que no haya derramado ó recibido –sabiéndolo ó sin saber- , media docena de rociadas críticas al día.
Y lo curioso es que esto de la crítica se suele presentar en la actualidad no sólo como un derecho sino también como un mérito.
Una persona que viva en “postura crítica” ó que esté en el “sector crítico”, se considera ya un privilegiado.
Mantener “una actitud crítica” se considera ya como la cima de la perfección. Y, sin embargo, cuanta falsedad y mediocridad se esconde a veces en tan bonitas palabras.
Pero la crítica no es, como se piensa, decir sólo lo malo de quien se juzga, sino valorar cuánto tiene de bueno y cuánto de malo.
Muchos de los se creen críticos son simplemente diablos. Lo que hacen es acusar, calumniar, diabolizar. Es decir, destruir.
El crítico de verdad es el que juzga porque ama aquello que está criticando y porque quiere ayudar a mejorar. Critica para empujar hacia arriba. No goza criticando porque él, al criticar también se embarca en el tema. Y él también fracasaría si lo criticado no acaba mejorando.
Y en esta crítica constructiva, me duele decir como nuestra ciudad va perdiendo cada día su personalidad. La ciudad está llena de obras que vienen a ser meros chapuces, desde la Avenida de Diputación hasta cualquiera de las obras del centro en las que como mucho hay dos o tres trabajadores en ellas y una ciudad enteramente colapsada. La verdad es que da pena.
Patricio González
El Cohete
El turismo va como un cohete y, sin embargo, esta semana nos encontramos con la noticia de la quiebra de uno de los grandes touroperadores. ¿Cómo son posibles ambas cosas al mismo tiempo? Pues de la misma forma que los grandes números de la economía española pintan en verde y los de la economía doméstica de muchos residentes en el país están en rojo. No son contradicciones, sino que son las dos caras de una misma realidad: un modelo económico que precisa una urgente revisión a fondo.

Vayamos con el turismo. Primero hay que subrayar que estamos ante la suspensión de pagos de un touroperador centrado en el mercado alemán, que es precisamente el que se ha reactivado con menor impulso tras la pandemia. Ya sea porque los alemanes son prudentes por naturaleza y conservadores en el gasto, o ya sea porque la proximidad del conflicto con Ucrania les ha hecho ser más temerosos, lo cierto es que ese país no ha compartido la fiebre turística de otros emisores, como ha sido el caso del Reino Unido. Añadamos a eso que tampoco el cambio climático está ayudando: los germanos están volviendo a sus playas porque ahora cuentan con un verano bastante más benigno y porque el invierno es algo menos crudo. Y esto va a ir a más sí o sí, porque la ciencia no engaña en estas cosas del impacto (y los destrozos) del ser humano en el clima.
Después está la evidencia de que el negocio tradicional de bajo coste turístico con un intermediario, tanto en su vertiente aérea como en la gestión del paquete vacacional, está tocando techo. La irrupción de las nuevas tecnologías, que facilitan el contacto entre el turista y el gestor del alojamiento, hace que el vendedor de paquetes vacacionales ya no sea la única opción posible para alguien que se va de vacaciones. Es más, corre el riesgo de convertirse en una alternativa minoritaria. A partir de esa realidad, también la tecnología ha hecho que todo aquel touroperador con elevados costes estructurales, ya sea en inmuebles o en personal, haya visto cómo en los últimos años los beneficios menguaban o sencillamente desaparecían.
Y todo eso debe servir de lección para que destinos como el nuestro vayan reduciendo su dependencia de esos gigantes de la touroperación. Doy por supuesto que decirlo es más fácil que hacerlo, pero a golpe de bofetadas vamos aprendiendo que no hay otra que reinventar el modelo. Ahora la prioridad es los empresarios alojativos no se encuentran con un agujero mayúsculo, pero mañana será estar prevenidos para nuevos sobresaltos.
Patricio González
La cuenta atrás
Ya empieza la cuenta atrás porque ya esto no va a parar y va a continuar hasta las elecciones municipales y generales. Y si el Gobierno central no logra aguantar la legislatura completa tendremos elecciones generales y después las municipales. Por tanto empieza a moverse el patio en todos los sentidos. Ya no hay ninguna convocatoria de elecciones que quede lejos.
Llega la época de inauguraciones, promesas, proyectos, obras, arreglos de instalaciones que llevan años en desuso, etc. Ya las miradas están puestas en un proceso electoral que se presenta apasionante, tanto para las elecciones municipales como las generales y los nervios están a flor de piel, ya que para algunos quedarse fuera de las listas puede provocar una depresión mayúscula.
Aquí ya se van conociendo los posibles candidatos de los diferentes partidos y empezarán a abrazarse unos a otros a las farolas correspondientes, con el fin de buscar cobijo, pero al final de toda esta historia quién decide es el ciudadano, aunque luego lleguen los pactos para coger poltronas y repartir cargos.
Si un pabellón se remodela y se vuelve a estropear, y aún continúa cerrado, ahora es el momento de su reinauguración sin sobresaltos; si se hace una obra en una piscina municipal y se presenta como ejemplo al mundo con una planta fotovoltaica ideal, pero a los diez días se cierra por la caída de un muro, llega el momento de acelerar su reapertura; llegan días y meses de fotos y más fotos, más de lo habitual que ya es de locos, porque la mayoría de políticos se cree que por aparecer en una imagen es sinónimo de hacer algo, una filosofía totalmente caduca.
En los municipios, los vecinos son muy conscientes de quién se ha preocupado por sus barrios y de quién no; mientras que en otras esferas la ola ganadora va ligada al momento en cuestión, por lo que ahora llegan días y meses de estarse quietitos, porque un escándalo podría decantar el futuro electoral de muchos.
Ha llegado la hora de fiestas, de conciertos con estrellas mediáticas, eventos deportivos con figuras relevantes y cortes de cintas.
Pero todo esto conlleva una contrapartida y es que no vamos a avanzar de verdad en nada porque los pocos proyectos que teníamos quedarán paralizados( más todavía) y lo único que se nos va a vender es humo ( más todavía). Así que el enlace ferroviario y compañía seguirán otros años
parados .
Patricio González












