
Por Pepe Oneto
Critico Gastronómic
Cadena Cope
Director del Programa
«Saboreando»
en «Radio La Isla«

Hay personas cuya trayectoria trasciende el paso del tiempo y acaba convirtiéndose en patrimonio de toda una tierra. José Luis Yagüe Ormad pertenece, sin duda, a esa selecta categoría.

Nació en Fuentes de Jiloca, en la comarca de Calatayud (Zaragoza), el 5 de julio de 1935. Aquel pequeño pueblo aragonés vio nacer a quien, con el paso de las décadas, se convertiría en uno de los grandes nombres del periodismo español y, para muchos, en el auténtico decano del periodismo de la Costa del Sol, del Campo de Gibraltar y, por extensión, del resto de Andalucía. Desde muy joven fijó su residencia en el Campo de Gibraltar, donde comenzó una brillante carrera profesional que más tarde continuaría en Marbella, ciudad a cuya proyección nacional e internacional ha contribuido de manera decisiva durante más de medio siglo.

Hablar de José Luis Yagüe es hacerlo de un periodista de raza. Un profesional que siempre entendió el periodismo como un servicio público, basado en el rigor, la independencia, la cercanía y el respeto a la verdad. Su impresionante currículo está repleto de exclusivas, grandes entrevistas internacionales, reportajes históricos y reconocimientos que avalan una vida dedicada por entero a la comunicación.
Pero quienes tenemos el privilegio de conocerlo sabemos que su mayor grandeza no figura en ningún currículo. José Luis es, ante todo, un hombre bueno. Cercano, elegante en las formas, generoso con los compañeros, siempre dispuesto a tender la mano y a ofrecer un consejo desde la experiencia. Es uno de esos periodistas que dignifican la profesión y que se han ganado el cariño y el respeto unánime de varias generaciones.
Lo verdaderamente admirable es que, a sus 91 años, continúa en plenitud de facultades intelectuales, dirigiendo con la misma ilusión de siempre el prestigioso periódico La Tribuna Hoy, del que es fundador, director y alma mater. Su ejemplo demuestra que la pasión por el periodismo no entiende de edades, sino de vocación.
Para quien firma estas líneas constituye un auténtico honor colaborar en La Tribuna Hoy. Poder publicar en las páginas del periódico que él mismo fundó y continúa dirigiendo supone un privilegio y, al mismo tiempo, una permanente lección de periodismo impartida por uno de los grandes maestros de la profesión.
Las líneas que hoy escribo nacen, sencillamente, del afecto, de la admiración y del profundo respeto hacia un hombre que ha dedicado toda una vida al periodismo, sin renunciar jamás a otra de sus grandes pasiones: la gastronomía, entendida siempre como cultura, tradición, identidad y patrimonio de los pueblos.

Siempre ha defendido la cocina tradicional, los productos de calidad y el inmenso patrimonio culinario de nuestra tierra. Ha sido un firme divulgador de la gastronomía como elemento esencial de la cultura, del turismo y de la identidad de los pueblos. Muy especialmente, nunca ha ocultado su orgullo por las raíces aragonesas, convirtiéndose en uno de los mejores embajadores del del ternasco de Aragón, auténticas joyas gastronómicas que forman parte del legado culinario de su tierra natal.
Tuve la fortuna de comprobarlo personalmente durante los actos de celebración de su 90 cumpleaños en Calatayud al que fui invitado, donde pude descubrir las extraordinarias excelencias de la gastronomía aragonesa y, muy especialmente, la calidad incomparable de sus asados, auténticos símbolos de una tradición culinaria centenaria.

Su vinculación con el mundo gastronómico también queda reflejada en la estrecha relación que mantiene desde hace muchos años con la Academia Gastronómica de Marbella, que preside Antonio Espada, heredero de la extraordinaria labor desarrollada durante más de cuatro décadas por el conocido y reconocido doctor Andrés Manuel Sánchez Cantos, prestigioso especialista en aparato digestivo y, además, cuñado de José Luis Yagüe. Una circunstancia familiar que ha reforzado aún más una pasión compartida por la buena mesa y la cultura gastronómica.
Guardo igualmente un recuerdo imborrable del magnífico homenaje celebrado con motivo de su 90 cumpleaños. Una noche inolvidable en la que Marbella se volcó con uno de sus periodistas más queridos. El tejido social, empresarial, cultural e institucional quiso acompañar a quien tanto ha hecho por difundir la mejor imagen de la ciudad y de la Costa del Sol. La brillante actuación musical de Diego Ramos, interpretando magistralmente el repertorio de Julio Iglesias, puso el broche de oro a una velada sencillamente inolvidable.
José Luis mantiene, además, una entrañable amistad con José Antonio Gómez, director de COPE Marbella, donde igualmente disfruta del cariño y la admiración de cuantos tienen la suerte de tratarlo.
Hoy (5 de julio), cuando celebra sus 91 años, no solo felicitamos al extraordinario periodista. Felicitamos también al maestro, al compañero, al director, al divulgador de nuestra cultura gastronómica, al embajador de Marbella y de Andalucía, al orgulloso aragonés que jamás olvidó sus raíces y, sobre todo, al hombre bueno que ha sabido conquistar el respeto y el afecto de todos.
¡Feliz 91 cumpleaños, querido José Luis! Que tu pluma siga escribiendo durante muchos años más, porque el buen periodismo necesita referentes como tú. Tu ejemplo, tu magisterio y tu calidad humana seguirán siendo una inspiración para quienes amamos esta profesión. ¡Gracias maestro!














