
Un pequeño grupo de miembros de la Academia Gastronómica de Marbella con algunos invitados, ha acudido a verificar la calidad del producto, el horno y la cocina, la presentación de la mesa, el servicio y la atención al comensal de La Sidrería Manolo, en La Campana, de Nueva Andalucía, ahora bajo una nueva dirección y la misma carta que le dio fama.
En esta nueva etapa, aseguran que se ha acabado con aquella informalidad de reservar mesa a las 3 y no tenerla disponible hasta lo menos las 4 con una desesperante espera en la puerta. Ya no hay esas esperas, por lo visto.
La Academia Gastronómica de Marbella, fue puntual, 14,30 y la mesa dispuesta. Nada que objetar.
Tampoco a la buena calidad de los asados que han dado fama a la Sidrería Manolo, un pequeño restaurante de escasa capacidad, perdido en la maraña de las pequeñas casas del primitivo poblado que creó Don José Banús para alojar a los trabajadores que BANSA atraía para llevar a cabo el ingente desarrollo de su primitiva Ciudad Parque de Turismo de Andalucía la Nueva, aunque hoy La Campana sea toda una ciudad, centro de Nueva Andalucía, donde se ubica su Tenencia de Alcaldía con Vanessa Verónica Ortíz de Zárate Galeras (hija de la Pta. de los Amigos de la Música de Marbella, Yolanda Galeras) como concejal delegada.

Los asados de la Sidrería Manolo, tienen fama como de los mejores de Marbella y el cuarto de cordero al horno está muy bien y tiene mucha aceptación. También el gran rodaballo que, éste sí, viene con exquisitas patatas a lo pobre. Estos dos platos estrella fueron los que degustaron los miembros de la Academia y sus invitados con unas entradas de carpaccio de atún, pulpo a la gallega y unas rodajas de tomate de temporada con anchoas.
En la carta, la Sidrería Manolo se distingue también el chuletón de vaca, el codillo y últimamente el Cachopo asturiano, entre otras especialidades.
El producto, a excepción del tomate, que no era ni un huevo de toro, ni un tomate azul, ni un tomaka siquiera, aunque si rodajas de tamaño con unas anchoas excelentes, demostró la calidad que siempre dio fama a la Sidreria. Buenos asados los de cordero y rodaballo.

Un fallo de servicio: se solicitó que, para evitar la ancestral formula cortijera de cucharada y paso atrás, que el servicio sirviera cada ración en el plato de comensal, cosa que no se consiguió. Ni caso. Tampoco que hubiese un camarero pendiente de servir el vino y que ninguna copa estuviese vacía. Dejar la botella del por otra parte excelente tinto Pago de Capellanes en un lado de la mesa y allá se la sirvan ustedes, tampoco es algo que pasara desapercibido para el crítico ojo de los académicos, que, por algo son expertos, saben y conocen. Igual pasó con la botella de agua. El único comensal que pidió un excelente Godello, Miguel Troyano, tuvo que solicitar una cubitera para mantener frío el vjno blanco.

En la carta de postres, todo dulces y nada de fruta. Y eso que estamos en temporada del melón, la sandía, el melocotón o el mango y eso que los almacenes de los principales abastecedores de fruta de hoy día como Eladio están en La Campana.

Son pequeños detalles que los académicos si detectan en su empeño porque en Marbella se dé bien de comer y, a ser posible, con la mayor profesionalidad, aunque es verdad que en este caso, no restan mérito al final de una buena comida, ya que el producto y el punto de horno fue excepcional, tanto en el cuarto de cordero como en el rodaballo y la guarnición de patatas a lo pobre.
Acompañando al secretario general de la Academia, el abogado Ricardo S Bocanegra, al experto y nariz de oro, Pepe Leandro, al incansable Antonio Espada, los academícos, Florencio San Agapito que de gastronomía sabe un rato y se ha sentado en los mejores restaurantes de Paris, de Londres o Roma, de Estados Unidos y de Asia y Juan Francisco Jiménez de Aluminios del Sur, que también, estuvieron en la mesa los empresarios de San Pedro Alcántara, Miguel Troyano, Antonio Romero y Paco Puya. Un buen grupo.
La visita a la Sidrería Manolo de los exigentes miembros de la Academia Gastronómica de Marbella, que esa es su labor, la crítica constructiva y ayudar a que mejore en todo lo posible la calidad que Marbella ofrece en sus establecimientos, fue bastante positiva destacando la alta consideración de sus asados. Y, si, la Sidrería Manolo, en esta nueva etapa, es un sitio para volver y disfrutarla. Compruémbelo ustedes mismos.
Reportaje Gráfico de José Luis García Pérez “CACHO”












