Se suponía que después de las agónicas votaciones del último pleno del Congreso, el Partido Socialista, Sumar, Junts y el resto de aliados parlamentarios habían aprendido la lección y se habían conjurado para evitar sesiones de ese tipo. No tanto por la incógnita, que siempre es entretenida, como por la imagen de falta de coordinación, de manera que cada cual iba a ver cómo sacaba algo más de los partidos que están sentados en el Consejo de Ministros.
También se suponía que el proyecto de ley de amnistía para los implicados en el desafío soberanista catalán de 2017 era piedra angular de la mayoría que hizo posible la investidura, pues sobre él pivotará en gran medida la continuidad de Pedro Sánchez y de su equipo. Si aceptamos esas dos premisas, no hay manera de defender que este martes, cuando se acababa el trámite de presentación de enmiendas al proyecto de ley, los partidos defensores del mismo hayan ido cada uno por su lado.
Incluso en el bando del nacionalismo catalán hay notables discrepancias, con Junts y ERC manteniendo unas distancias crecientes y jugando a desgastarse mutuamente para ver si así arañan unos votos de cara a unas elecciones que todavía no tienen fecha. En cuanto al Partido Socialista, ese ejercicio de fe que supone pensar que la amnistía ayuda a normalizar la convivencia en Cataluña no encaja del todo con lo que escuchamos de los líderes soberanistas. En especial en el caso de Junts, cada vez más excluyente en sus manifestaciones, a la par que exigente, pues insiste en que o hay referéndum o la legislatura asistirá más pronto que tarde a su «colorín, colorado».
En la vida parlamentaria, lo único que entusiasma por ahora es que se mantiene el consenso entre los partidos mayoritarios para quitar de la Constitución la palabra ‘disminuido’ y sustituirla por la expresión ‘personas con discapacidad’, al tiempo que se añade una mención a la necesidad de proteger sobre todo a menores y mujeres con discapacidad. Sin el concurso del PP y el PSOE al alimón, el cambio sería imposible por aquello de la matemática parlamentaria precisa en todo retoque de la Constitución. La modificación merece el aplauso, si bien se ha tardado demasiado. Y esa demora estriba en el miedo a abrir el melón constitucional, cuando es evidente que hay más cosas que retocar y, sobre todo, que poner en su justo término si de verdad queremos que haya Constitución para rato.
Patricio González
Lo más tranquilo posible


Con la cosa esta de la política a veces protagonizamos considerables discusiones y cosas peores, como si nos fuera en ello la vida, que puede que sí, pero no suele ser la norma. El panorama es feo, horrible, no nos suelen decir las causas reales y profundas porque nosotros estamos para sentir, no para pensar, eso ya se tenía claro por el poder desde toda la vida: pan y circo; tú haces las leyes que ya haré yo su desarrollo; hecha la ley, hecha la trampa. Son máximas de andar por casa pero con mucho recorrido.
Ahora bien, es correcta la pelea ideológica coyuntural que tienen ahora el PSOE y el PP junto con sus respectivos compañeros de viaje. En cierta medida, no pasan de ser pugnas coyunturales, en la superficie de la sociedad, sin descender a planos más peligrosos. Es el juego democrático, un juego que, si a ustedes no les gusta, pueden cambiarlo con la condición de que ese cambio agrade a la UE y a la OTAN . Un juego vigilado por papás y mamás que no son tan consentidores como los padres familiares de ahora porque consentidores sí que son, de lo contrario, Puigdemont no andaría por ahí suelto diciendo memeces que sí, alguna razón lleva, pero no es este el momento de entrar en ello.
Que quieren lo que se supone un orden más acorde con el orden desordenado en el que el mundo occidental está inmerso en su decadencia evidente a causa del posmodernismo y de la ambición, mentalidad y resistencia a ser menos de EEUU y sus limpiabotas europeos (en este caso se incluye también a la mayor parte de la izquierda porque se acabó el juego en este campo), voten a la derecha (PP y Vox). Pero vamos a ver si el PP tiene arrestos para darle algo de coherencia a todo, vamos a ver si Feijóo llega como candidato a diciembre o recibe un castigo electoral en mayo y echan mano de Ayuso que se está viendo que posee una reacción inmediata ante la izquierda. Y vamos a ver si Vox se mantiene tan gallito como parece que es cuando choque con la realidad social que va por delante de sus gallardías.
O, miren, si de aquí a diciembre les ponen la cabeza como un bombo, tiren por la calle de en medio, vamos a irnos a la ficción y, como en la narración de José Saramago, voten todos en blanco o quédense en sus casas. Pero voten lo que voten, estén preparados para todo porque todo puede ocurrir, hasta que Sánchez se hunda e intente unirse al PP y quitar de en medio a Vox, algo que tampoco le vendría mal al PP si es que el PSOE de ahora vuelve a ser el PSOE de la Transición y, sobre todo, de 1982 en adelante.
Así que vamos a estar lo más tranquilos posible, no se vayan a crispar demasiado con lo que les digan los medios que exageran y desinforman a menudo, todo para ganar dinero mediante el sensacionalismo. A observar y luego votar. La continuidad o la reacción también se deben servir en platos fríos. Hay mucho miedo a la libertad en la derecha y mucha estupidez en la izquierda cuando plantea asuntos que van a marcar sin duda el futuro. La solución la tienen los votos bien pensados.
Patricio González
Vivir Peligrosamente

El covid otra vez, peligrosas guerras internacionales, desmembración de España, he aquí tres factores que están presentes en nuestras vidas. Quien me esté leyendo no me podrá decir que soy un catastrofista, porque hay que llamar a las cosas por su nombre en lugar de salir por peteneras que eso sí es triste.
Sin embargo, agarrar al toro por los cuernos es una señal de vitalidad. Esos tres factores -y ojalá se queden ahí- van a marcar el nuevo año. Y los tres son gravísimos, yo no tengo que hacer como los ministros o las ministras en ruedas de prensa que te largan eso de que la cosa está mal pero no se alarmen. ¿Cómo que no se alarmen? ¿Nos toman por tontos? ¿Tanto miedo tienen a perder votos?¿ Y la oposición hace algo?. La realidad es la que es y el mundo es como es, no como uno quisiera que fuera. No son necesarios consuelos ni fantasías para mantenerse firme, en posición militar, si es preciso. En guardia. El mundial de fútbol pasó y las Navidades están a punto de concluir. Vuelve la realidad.
Hay una nación (China) proyectando turistas por todo el mundo cuando aún no ha sido capaz de controlar una pandemia que se inició en su territorio. Ese mismo país tiene un plan para recuperar una tierra que fue suya: Taiwán. No lo va a hacer a las bravas como ha hecho Rusia con Ucrania, pero no les quepa la menor duda de que lo hará y nos pondrá en peligro de guerra nuclear porque ese coloso con los pies de barro que es EEUU y que se va hundiendo poco a poco, entre los mejores y más fuertes, prefiere armarla antes que ceder su podio a otros.
Está acostumbrado a la sangre, aunque siempre lejos de sus fronteras( a ellos que no los toquen), algo que se terminará también y son los propios estadounidenses quienes deberían tomar más conciencia de la situación por su bien y seguir pensando en que les están arrebatando miles de millones de dólares para gastarlos en una guerra cobarde contra Rusia colocando como carne de cañón a los ucranianos y nosotros aplaudiendo, Se acaban de sacar a la luz papeles de los servicios secretos británicos del año 2000 en los que ya se alertaba de una reacción de Rusia si la OTAN seguía expandiéndose hacia el Este. ¿Por qué ha seguido esa expansión si la finalidad de la OTAN era frenar al comunismo -Pacto de Varsovia- y ya no hay comunismo?
España, tal y como está hoy, es también una firme candidata al desastre. Nunca nos creímos que en Los Balcanes iba a estallar una guerra y menos tan horrible. Y estalló. Hay un presidente que no tiene hoja de ruta, tal vez pretende cocinar una tortilla sin romper los huevos. Se apoya en una izquierda inmadura, aniñada, vengativa, presa de la ortodoxia de la ignorancia. Los miembros de una izquierda de verdad deberían tener en cuenta que debe estar unidos y no dejarse llevar por la sociedad o generación de cristal y lo posmoderno sino ser fuertes y resistentes.
Todo lo demás es humo, lo que nos ofrece la izquierda actual es humo, obras de caridad, preceptos socioeconómicos ya viejos, ideados por las derechas y la religión. Y la derecha, tres cuartos de lo mismo. Los sindicatos callados. Y nosotros , asistiendo impasibles a todo esto o como lo llaman ahora, con resiliencia (capacidad de adaptación).Tenemos lo que nos merecemos.
Patricio González
Un Año más o un Año menos

Me miré tanto al espejo que me dí cuenta de la mala leche del tiempo.
Lo malo de hacer balance cuando finaliza un año es que casi no recuerdo nada de lo hecho a lo largo del año, sobre todo lo de los primeros meses. Habré escrito unos trescientos artículos en 2023 y tendría que releerlos todos para recordar lo que ha sido mi vida en este año.
Me preocupa más lo que vaya a ser de mí el año que acaba de llegar, que lo que ya es historia: un año, el que ha muerto, para olvidar. Han muerto una enorme cantidad de amigos, conocidos y artistas a los que quería.
El problema de cumplir años es que empezamos a ir demasiado al cementerio o el tanatorio. Da miedo encender el móvil por la mañana o conectarse a internet, porque es un chorro diario de vida que se va, de personas sin las que no seríamos lo que somos cada uno de nosotros.
Cuando miro esas agendas caducadas que os comentaba en un artículo anterior, me doy cuenta de que no queda casi nadie vivo en esas viejas agendas de finales de los ochenta.
Después de esta tragedia, ¿Qué derecho tengo yo a decir que este año ha sido muy duro? Ningún derecho. Así que comienzo este año como siempre, con mi familia, mis mismos proyectos , artículos, radio, tele, pero, desde luego, tengo bastante claro que no hay balance sin recuerdos y estos recuerdos vienen a ser el mejor balance del tiempo.
Estaría bien borrar los recuerdos amargos, pero son como las arrugas: cada una de ellas es una herida de guerra, de la vida, o la evidencia de haber sonreído alguna vez.
Qué más da un año más o un año menos. Feliz y próspero 2024. Y que Dios nos coja confesados.
Patricio González












