


Miguel Arrocha uno de los pioneros de la Hostelería de Marbella fundador de Casa Miguel en el Polígono, que ha dado de comer a cientos de miles de trabajadores en su popular Restaurante de Menú, desde hace ya cerca de 50 años y del novedoso
Restaurante “Isabellas al Carbón” donde se cuidan los detalles, la atención al cliente y la buena cocina, además de ser propietario de los jardines de la Reserva de Noelia, donde se dan los grandes banquetes y fiestas a lo largo de todo el año, ha sido distinguido con el nombramiento de “Ciudadano Honorario de Marbella”, una de las más altas distinciones que otorga el Ayuntamiento de Marbella, junto a otras 16 personas destacadas de la localidad, entre ella Luis Rojo, que fue jefe de Recepción del Hotel Andalucía Plaza y de otros establecimientos de prestigio, llegando a ostentar el cargo de concejal en la Corporación Municipal de Marbella en su primera etapa de la Democracía con Alfonso Cañas, de Alcalde.

Otro de los distinguidos es Menrad Busslinger, uno de los mas activos vecinos que ha impulsado el Turismo Residencial atrayendo a muchos amigos y destacadas personalidades a vivir en Marbella. Es íntimo amigo del ex embajador Daniel Milla que aunque tiene a su hija y familia en los Estados Unidos prefiere pasar con su esposa gran parte del año en Marbella, donde participa en encuentros sociales integrándose en la vida marbellí, formando parte del Rotary Club donde prodiga su ayuda siempre.

Miguel Arrocha es una persona muy querida en la hostelería de Marbella donde tiene muchos amigos, como el popular Santiago así como otros muchos conocidos empresarios del Polígono como el presidente de los industriales de La Ermita y propietario con su hermano Enrique de Aluminios del Sur, Juan Francisco Jiménez, también Ciudadano Honorario nombrado en anteriores convocatorias o como su vecino en “Isabellas al Carbón”, Diego González, propietario de la firma de Cristalería y Montajes Crisur.
Miguel Arrocha llegó de chaval a Marbella, desde su pueblo, Benarrabá, de la Serranía de Ronda, para formarse en el mundo de la Hostelería.
Pronto, Miguel Arrocha, como camarero en la Cafetería Madrid, situada en los bajos del Hotel San Cristóbal y próxima al mítico “Salduba” en cuya terraza tomaban el sol las suecas, destacó por su buen hacer y su amabilidad ganándose el afecto de los clientes de aquella época y el del “tio del puro” su propietario, un madrileño que empalmaba un puro con otro.
Eran los tiempos en que Leonardo Llorente Esteban empezó a formar a chicos de la Serranía y la Costa en el Hotel Escuela “San Nicolás” para hacer de ellos buenos profesionales, tan buenos que muchos de aquellos alumnos han hecho posible con la atención al Turista, el auge de Marbella y la Costa del Sol donde se hizo realidad aquel slogan de “Al Turista, una sonrisa”.
Miguel Arrocha entendió que el auge de empresas en el Polígono Industrial La Ermita, donde en 1985 inauguramos con una multitudinario cóctel que Santiago dio para cerca de 2.000 personas y en una de sus naves la Rotativa, los Talleres y la Redacción de “La Tribuna” y su edición en inglés “Marbella Tribune”, precisaba que se diera de comer y bien, a un precio módico pero con calidad a los muchos cientos de trabajadores del Polígono, entre ellos a nosotros los del periódico vecino, a los que también nos trataba con gran cordialidad, haciendo gratos los almuerzos o cenas al pie del trabajo.
En “Casa Miguel”, Miguel y su fallecida esposa Isabel se esforzaban por dar bien de comer y atender a los trabajadores y asi sigue haciendo su familia, lo que explica el auge y la buena imagen que ha conseguido “Isabellas al Carbón” símbolo de la buena profesionalidad que lleva su hijo David.
Fotos de Antonio Sánchez, cedidas
La alcaldesa Angeles Muñoz entrega las distinciones
La alcaldesa, Ángeles Muñoz, ha destacado durante su intervención en el acto institucional “que la ciudad se mira en vuestro espejo y reconoce lo mejor de sí misma: su diversidad, su convivencia, su capacidad de atraer talento y, sobre todo, su enorme corazón”
Con el teatro Ciudad de Marbella abarrotado de público, el Ayuntamiento ha hecho entrega hoy de los títulos de Ciudadanos Honorarios a 17 vecinos del municipio en un acto institucional marcado por el reconocimiento y la puesta en valor de quienes, desde distintos ámbitos, han contribuido al desarrollo humano, social, cultural, deportivo y empresarial de Marbella y San Pedro Alcántara. La cita ha reunido a representantes institucionales, cuerpos y fuerzas de seguridad, familiares y amigos de los homenajeados y ha comenzado con un minuto de silencio en memoria de los dos guardias civiles fallecidos ayer en Huelva en acto de servicio.


La alcaldesa, Ángeles Muñoz, ha destacado durante su intervención que “una ciudad se construye sobre todo con personas, con valores, con esfuerzo y con generosidad”. “Hoy es uno de esos días que se quedan en el recuerdo para siempre porque ponemos nombre, cara e historia a algo muy importante, al alma de esta ciudad”, ha afirmado Muñoz. La primera edil ha asegurado que “Marbella se mira en vuestro espejo y reconoce lo mejor de sí misma: su diversidad, su convivencia, su capacidad de atraer talento y, sobre todo, su enorme corazón”, al tiempo que les ha animado a seguir construyendo una localidad “cada vez más abierta, más solidaria, más internacional y más humana”.
Los reconocimientos han recaído en María Carmen Lorca Barba, Indalecio Rueda Vela, Rafael Vera Díaz, Pablo García Olivares, Eladio Rueda Serrano, Meinrad Busslinger, Marco Cáceres López, José Julián Lara Ruiz, José Luis Guerra Gándara, Miguel Arrocha Ortega, María Victoria Mescua Cantos, Luis Rojo Rivas, Francisco de Asís López Serrano, Pasionaria León Díaz (a título póstumo), Hanna Meziane, Antonio Salguero Sánchez y Nicolás Gaffie Fernández, quienes han tenido palabras de agradecimiento hacia la Corporación municipal por la distinción a sus trayectorias personales y profesionales.











