Las jóvenes francesas no pudieron acceder hasta 1879 a la educación secundaria. En España, el derecho a la formación de las niñas se reconoció antes, pero era distinto a la de los niños, y así se mantuvo hasta el siglo XX.
Ellas tenían que aprender lo que se llamarían los conocimientos «propios de su sexo», es decir, labores, higiene doméstica, mientras que sus compañeros varones estudiaban física, historia, industria o comercio. La idea generalizada en toda Europa era que la educación de las niñas debía adaptarse a sus menores capacidades con respecto a los hombres. Algunas pudieron incluso ir de oyentes a las clases de Cambridge, pero no obtenían título, algo que llegó tras la I Guerra Mundial.
Esta semana, además de San Valentín, se ha celebrado el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Una fecha que sirve para recordar la enorme brecha que sigue existiendo entre hombres y mujeres en el campo científico.
Efectivamente, cada vez hay más mujeres dedicadas a la ciencia, pero como ponen de relieve muchas voces, mayoritariamente están escoradas hacia la salud, es decir, los “cuidados”. Y precisamente por la feminización de la medicina o la enfermería estas profesiones han ido precarizándose, un patrón que se dio también en la docencia.
Las mujeres son casi una rareza en las carreras técnicas, y más rarezas aún cuando se comienza a escalar en la vida profesional. La mecanización de estos conocimientos olvida la necesaria compatibilidad de la vida laboral con la personal.
La maternidad dificulta el desarrollo de una carrera científica pensada para varones. Por eso sigue siendo necesario recordar cada año que no solo se trata de incentivar la vocación científica entre las jóvenes, porque su visión aporta la mirada de la mitad de la población, sino que también es necesario cambiar las reglas para que no se discrimine por ser mujeres a quienes dan ese paso.
Patricio González
La soledad no deseada
La felicidad de una persona se determina fundamentalmente por la calidad de sus relaciones interpersonales y de sus vínculos afectivos. Por eso preocupa mucho el número de personas que, en las sociedades occidentales, se sienten solas y no tienen el paraguas de la familia, amigos, compañeros, vecinos, parejas o, incluso, ciberamigos.

Pero una cosa es estar solos y otra muy diferente es sentirse solos porque estar solos puede llegar a ser un placer si es por voluntad propia porque sirve para la creatividad, el rendimiento personal o la propia relajación. Como digo, estar solo sin sentirse solo es un placer. A eso se le llama SOLEDAD DESEADA y disfrutada.
Sin embargo sentirse solo es una percepción asociada a sentimientos negativos y desagradables. Y se le conoce como SOLEDAD NO DESEADA. En este sentido la soledad es una experiencia dolorosa derivada de la carencia de esas relaciones interpersonales. Y esta soledad no deseada tiene, además, distintas caras. Por un lado está la soledad emocional que es la experiencia de carecer o tener pocos lazos afectivos íntimos, o tenerlos negativos o dañinos. Esta soledad puede tenerse aún estando rodeado de gente. Es la forma de soledad más dolorosa porque está llena de tristeza y melancolía, e, incluso, desesperación.
También está la soledad social que es cuando se tiene un escaso tejido interpersonal o insuficientes contactos o no está conforme con su círculo social. Esto puede ocurrir en el trabajo o en el propio barrio o en las redes sociales.
También esta la soledad circunstancial que es la que se tiene cuando una coyuntura te obliga a permanecer solo como trasladarse a otra ciudad u otro país, o jubilarse, quedarse en paro o finalizar sus estudios, pérdida de alguien querido, ruptura de pareja o la independencia de los hijos. La persona que está así poco a poco va recuperando la normalidad y la vida social.
La soledad es un auténtico problema de salud pública teniendo un gran impacto de salud física, mental e interpersonal, sobre todo, cuando es duradera.
En personas adultas y mayores llega a ser un problema de riesgo de mortalidad y tiene que ver con problemas de salud mental como ansiedad, depresión o ideas suicidas.
En ocasiones también el propio miedo a quedarse solos hace que este problema se agrande.
La soledad empieza a considerarse como una epidemia callada y silenciosa. Por eso es necesario visibilizar la soledad desde edades adolescentes y apostar por las relaciones positivas y el afecto profundo.
Y es curioso como en una sociedad hiperconectada una gran cantidad de jóvenes digitales se encuentren aislados. Tener amigos virtuales no ayuda a no sentirse solos.
¿Estamos también cambiando el modo de vivir o de comunicarnos?. Creo que sí.
Patricio González
El uso del móvil
Ahora sobre cualquier asunto podemos encontrarnos con sesudos estudios que llegan a una conclusión y otros que conducen exactamente a la contraria. Así, acaba de difundirse uno en el Reino Unido que sostiene que erradicar el uso de la telefonía móvil y otros dispositivos digitales en la educación es una inutilidad y que no hace mejores a los alumnos. Justo cuando en varios países -entre ellos España- lo que se ha ido imponiendo en los últimos tiempos es estigmatizar el uso del móvil y fijar una especie de cuarentena, de manera que no se puede entrar a clase con ellos.
Desde la absoluta ignorancia de quien no es experto en nada pero desde la experiencia de quien acumula algunos decenios y memoria para recordar otros episodios con ciertas similitudes, creo que estamos equivocando el enfoque. O disparando contra el cielo.
En su día fue una revolución -y muy controvertida- dejar que en las clases de matemáticas y de otras asignaturas incluidas en lo que entonces se conocía como ‘Ciencias’ se pudiera utilizar la calculadora. La maquinita existía desde hace décadas pero se imponía el cálculo mental y parecía un pecado mortal que un alumno la utilizara en clase para ahorrar tiempo, que es precisamente lo que se haría ese mismo estudiante fuera del aula y lo que también haría en el futuro si lo precisaba en su empeño profesional.
Pues con los móviles más o menos lo mismo. Y con las tabletas, los ordenadores de mesa y cualquier otro invento. Como seguramente también con la inteligencia artificial.
No se trata de fijar espacios temporales en los que se prohíbe su uso, sino enseñar a utilizarlos convenientemente y también disciplinar al usuario -sobre todo si es menor de edad- para que no se convierta en un adicto a la tecnología o a determinadas aplicaciones. Más o menos como con las máquinas tragaperras en los bares: la solución no es coger un mazo y destruirlas en plan bárbaro sino instruir sobre el riesgo de adicción al juego.
Si un niño tiene un móvil y se le prohíbe en clase, lo utilizará antes de entrar y lo encenderá al salir. Es más, esto último lo hará a buen seguro de manera compulsiva para compensar el tiempo que se le ha quitado.
El éxito creo que debe pasar por formar a usuarios digitales con capacidad para saber las ventajas y los riesgos del móvil y otras tecnologías. Entonces sí que habremos dado un paso al frente para atajar el riesgo de las adicciones y también de creer que todo lo que sale en pantalla es verdad.
Patricio González
Estoy hasta el Gorro
Estoy hasta el gorro de que todos los días en las cabeceras de los periódicos y de todos los informativos de radio y televisión, me machaquen con el gravísimo problema que supone para toda España la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña y de la necesidad de llevar a cabo una componenda (A pesar de la sentencia) para intentar que la clase política catalana no se enfade más.

Estoy hasta el gorro de que multen a los comerciantes catalanes castellano hablantes que anuncian sus comercios en los dos idiomas oficiales de Cataluña.
Estoy hasta el gorro de que se puntúe más en las oposiciones públicas de Cataluña el idioma catalán con lo que cualquier opositor del resto del Estado está siempre en desventaja.
Estoy hasta el gorro de tener que aguantar las diatribas de la representante de Junts en el Congreso utilizando el chantaje político en detrimento de las demás regiones y nacionalidades de España .
stoy hasta el gorro de que la BBK se haya quedado con Cajasur y de que, encima, su Presidente nos diga que “Cajasur es una de las cajas mas importantes de Andalucía” en un acto de tomadura de pelo a los andaluces sin precedentes porque lo que está claro es que Cajasur desaparecerá como Caja toda vez que su negocio se traspasará a un banco y, por supuesto, ya no será una entidad andaluza por cuanto la sede se traslada al País Vasco.
Díganme ustedes ¿Qué ocurriría si UNICAJA se quedase con Caixa Bank?. Estaríamos ante problema a nivel de Estado porque constituiría según los políticos catalanes un auténtico expolio a Cataluña y tendríamos, otra vez, todas las portadas de los telediarios dedicadas al único gran problema que parece ser existe en España: Cataluña. Los demás no importamos para nada, ni los cuatro millones de parados, ni la grave crisis y menos en Andalucía en la que somos más papistas que el Papa y , encima, añadimos más recortes a los recortes ya decretados por el Gobierno .
Estoy hasta el gorro de que utilicen los toros en Cataluña como arma política utilizando competencias que no tienen y calificando de retrógrado al resto del estado español, en ataque sin par las libertades individuales de las personas(De este tema me ocuparé en el siguiente artículo).
Estoy hasta el gorro de los sindicatos que han perdido toda su credibilidad porque han estado al pairo de lo que ha venido haciendo el Gobierno y ahora ya es tarde .
Y todo esto ocurre en Madrid . Nosotros que somos la periferia, estamos en estatus casi de Colonia con respecto a los centros de poder que ó están en Madrid, ó en Barcelona ó en Bilbao.
Nosotros seguimos siendo la pandereta, formando parte de esa España , que decía Machado, de charanga y pandereta, de espíritu burlón y de alma quieta, cerrada en sacristía, devota de Frascuelo y de María…..
Patricio González
EStudios Artísticos

El victimismo está de moda y es malo. Lo dicen los filósofos y el sentido común. Pero hay un apartado en la educación española con razones suficientes para sentirse víctima, al menos hasta ahora. Son las enseñanzas artísticas, pariente pobre de la formación, y situadas, además, en un limbo indefinido y con tan mala suerte que, tras haber sido reformados Bachillerato, Universidad y FP, el día que el Consejo de Ministros iba a dar luz verde a la tramitación de la Ley de Enseñanzas Artísticas, Pedro Sánchez disolvió las Cortes, convocó elecciones y los artistas siguieron en el limbo.
Estos centros educativos funcionan como institutos, pero imparten estudios superiores y titulaciones de grado. Sus profesores llevan el departamento de Erasmus, dirigen y juzgan trabajos de fin de grado e imparten enseñanzas de rango superior, equivalentes a las universitarias, pero tienen horario, sueldo y obligaciones de Secundaria.
No entro en la casuística de sus contrataciones porque es infinita. Y si un músico titulado superior español compite con graduados extranjeros por un puesto en una filarmónica, estará en desventaja porque no le valdrá el título. Un desastre.
Tras ser la ley ‘interrupta’ de la anterior legislatura, en Acesea ( Asociación Española de Centros Superiores de Enseñanza artística), perseverante asociación que engloba a 69 escuelas y conservatorios superiores de música, danza, arte dramático, artes plásticas, diseño, conservación y restauración de 38 ciudades españolas, se temían lo peor, pero la ley ha vuelto al Consejo y, si todo va bien, las becas de estos estudiantes se equipararán a las de los universitarios, se reordenarán enseñanzas y cuerpos docentes con rigor y España dará un paso adelante para apreciar a sus artistas.
Esperemos que sea así y vaya algún día a Consejo de Ministros.
Patricio Gonzále
La Salud Mental
Hace años que muchos venimos advirtiendo de que la siguiente epidemia a la pandemia del covid iba a ser la salud mental. Y digo epidemia porque ignoro cómo ha afectado todo esto a otros países y continentes. Y como solo hablo de España, pues será una epidemia. Las farmacias aseguran que la venta de medicamentos relacionados con las disfunciones mentales ha aumentado y últimamente se habla sin cesar de lo mismo, como si fuese algo que ha surgido de pronto, pero no es así, nuestra sociedad se sostiene sobre pilares como la competitividad, la automatización que sustituye a personas por máquina y a sobredosis de noticias (verdaderas o falsas) que son claros desencadenantes del estrés, la ansiedad, la depresión y otros cuadros verdaderamente graves y, en ocasiones, incapacitantes.
No hace falta ser un lince para intuir las consecuencias psicológicas de la pandemia. Se veían venir: pérdida de trabajos, EREs inciertos, problemas en el empresariado o en los autónomos. Y la salud mental nunca fue una prioridad, que se resolvía con mitos que se volvían verdades por la repetición, como que la gente que habita determinadas zonas es más proclive a la locura por causa del viento, del polvo o del anticiclón de las Azores.
La sanidad hace años que viene a menos, dando tumbos y perdiendo eficiencia y eficacia. Entre el regateo de medios y personal, que ha sido progresivo, y la innegable privatización de servicios esenciales, ahora mismo estamos en un momento muy complicado, y vemos que la salud mental está dejada de la mano de Dios. Ante el ruido de las nueces, empiezan a aparecer anuncios y declaraciones sobre posibles soluciones, que son tiritas para una hemorragia. Si ya es dramática la política asistencial de las personas mayores o incapacitadas, donde se pasan la pelota las distintas administraciones , ahora surge un nuevo problema, y este de dimensiones espantosas: aumenta de manera considerable el suicidio entre los más jóvenes. Y si un asunto de esta envergadura es muy grave en cualquier edad, que adolescentes y menores de treinta años coqueteen con tan terrible solución a lo que consideran una vida que se convierte en un callejón sin salida, es algo que debiera disparar todas las alarmas, porque es una muestra de fracaso colectivo como sociedad y desde luego habría que entrar a saco con ese problema, que se ha convertido en una epidemia en la que también hay muertos, aparte de cientos o miles de personas tocadas y viviendo situaciones muy dolorosas que, afortunadamente no acaban en suicidio.
Y nadie mueve un dedo, porque la gente está enganchada a las plataformas audiovisuales y a las redes sociales, donde se aúlla y queda en eso. Y ahora la prioridad oficial es a ver qué lugar se ocupa en la lista de las elecciones de mayo. Se hablará de todo, pero serán brindis al sol, y la muestra es que estamos coqueteando con una guerra directa en la que las bombas caerán bastante más cerca y no somos capaces como sociedad de plantarnos y decir basta. De manera que estamos en una emergencia con respecto a la salud mental, pero ya si eso te atenderán en meses si tienes suerte, y media hora cada mes. O bien la consulta privada, pero hay que pagarla, pero entonces no hay dinero para la entrada cuando venga Shakira a contarnos lo que ya sabemos. Definitivamente, nos hemos vuelto locos. Literal.
Patricio González
A Enemigo que huye…
.Puente de plata . Cada día me resulta más difícil y duro seguir los informativos de televisión. Veo como día a día se cambian por completo de opiniones y lo que hoy es inconstitucional mañana es perfectamente constitucional. Está pasando con la Ley de Amnistía en la que ya verán ustedes como los únicos que quedarán fuera de esta Amnistía serán algunos policías y guardias civiles.
No entiendo como se puede permitir que señoras como Mirian Nogueras (Junts per cats) se rían de nosotros, insulten a todo el mundo y amenacen al propio Gobierno. Y lo que es peor, que lo que dice lo lleva a cabo y consigue que el Gobierno se pliegue a lo que amenaza.
Yo creo que si quieren un referéndum en Cataluña, se debería autorizar. Si sale NO a la independencia pues no pasa nada pero si sale el SI, pues eso A ENEMIGO QUE HUYE…. PUENTE DE PLATA. Señores, se les da la independencia…… pero con todo lo que ello conlleva.
Primero que quedarían fuera de la Unión Europea y sin posibilidad de entrar después al pasar de los años. Quedaría al nivel de Albania.
Segundo que tendrían que cambiar de moneda porque el euro ya no sería su moneda. Podría ser el Messí.
De todas las empresas que se marcharon de Cataluña, no volvería ninguna porque ya no interesaría al no ser Unión Europea .
Las empresas que quedaron allí se marcharían porque ya no les interesa.
Y las conexiones ferroviarias y las “famosas” rodalías quedarían fuera del amparo del Estado . Y hasta el también famoso corredor mediterráneo pasaría por Zaragoza hasta la frontera.
En fin, que se vayan pero con todas las consecuencias. No puede valer eso de que pudiesen tener doble nacionalidad y esas cosas.
Lo dicho PUENTE DE PLATA Y ADIÓS.
Patricio González
Ahora es tarde
Es la historia de cualquier ciudadano de nuestra tierra que debería estar disfrutando de su jubilación tras años de carga y sinsabores, salpicados con algunas alegrías que dieron color a un camino tantas veces en blanco y negro. Su relato es un eco doloroso de la realidad que enfrentan muchas personas mayores que, al llegar a la última etapa de sus vidas, descubren que la atención médica se ha vuelto un lujo inalcanzable. Las llamadas al centro de salud son como gritos perdidos en la oscuridad, mientras la voz, a veces automática, a veces agradable del administrativo de turno, repite la misma letanía impersonal: «No hay citas disponibles. Venga usted mañana a primera hora, a ver si tiene suerte”, como si fuera el cupón de la ONCE.

Es indignante ver cómo aquellos que dedicaron décadas a construir un país mejor para las generaciones futuras son abandonados en sus momentos de mayor necesidad. La falta de profesionales médicos no es solo un problema de números, sino una afrenta directa a la dignidad de los ancianos, un desprecio por la vida que se manifiesta en la ausencia de empatía y compasión.
Millones de españoles por toda España, siguen en el compás del tiempo, tan valioso para ellos, entre llamadas infructuosas, aplicaciones móviles inútiles, colas como si de un concierto se tratara y esperanzas desvanecidas. Da lo mismo que hablemos de Carmona, Langreo, Hospitalet o Villafranca de los Barros. Es un problema global de falta de médicos, fracaso universitario, irresponsabilidad ciudadana y pérdida de valores humanos. Nos encontramos ante personas de avanzada edad que se topan, una y otra vez, contra la indiferencia de un sistema de salud que ha perdido su rumbo. Y ni hablar de la guerra abierta entre sindicatos médicos y enfermeros. Y en pleno mes de enero, el de las pulmonías, neumonías y gripes varias. Como ahora, como siempre.
La arena del reloj está a punto de agotarse y, por cada grano que cae, se abre una herida en el alma de quienes merecen ser cuidados con respeto y dignidad en un centro de salud. Es hora de cambiar el curso de las manecillas del reloj, de devolverles a tantos y tantos mayores la certeza de que su vida importa, incluso en los últimos compases de su existencia. Y que se dejen de zarandajas, peleas y política. Y aquí estamos con un sistema sanitario fracasado, una clase política mirando por sus propios intereses, mientras ir a que te receten las pastillas de la tensión es, a día de hoy -y tiene pinta que va para largo-, muy complicado . Las cosas de esta España mía, esta España nuestra. Así nos luce el pelo.
Patricio González
La Nueva Era

Lo bueno que tiene Donald Trump, nos guste o no el personaje y la carga ideológica que hay detrás, es que lo ves venir. Estamos ante un empresario metido a político cuyos manejos podrán resultarnos oscuros pero en cuanto a las decisiones que pretende adoptar es un tipo de lo más transparente. Es más, lo tiene a gala. Y lo hace a sabiendas de que irrita e indigna a sus oponentes, pero parte de su éxito se ha basado hasta la fecha precisamente en buscar la confrontación.
Su discurso tras la toma de posesión como el presidente número 47 de los Estados Unidos fue el anuncio de una nueva etapa. Pero no solo porque cambie el inquilino de la Casa Blanca, sino porque está dispuesto a darle la vuelta como si fuera un calcetín al país y al mundo entero.
Sus anuncios suponen un giro de 180 grados y desmontar en gran medida el concepto de gobierno que pusieron en marcha no solo Biden y Kamala Harris, sino el propio Obama en sus dos mandatos con el ya ex presidente a su lado. Fue, además, un discurso afianzado en el resultado electoral, con un tono en ese pasaje si se quiere hasta bravucón. Pero la realidad es la que es: su victoria fue incontestable, ganando incluso en los estados que teóricamente eran duda y que podían inclinar la balanza a un lado o hacia el otro. En ese pasaje, Trump hizo una mención a afroamericanos e hispanos que da motivos para entender que los ve como ‘huéspedes’ de un país que no es el suyo. Lo hizo para dar las gracias por su voto, pero si tenemos en cuenta que no hay una urna para blancos y otra para el resto de comunidades, pues la propia mención aparte resulta ciertamente chocante. En todo caso, insisto: Trump no se esconde, así que si eso es lo que pareció, es porque eso es lo que quería transmitir. Sin trampa ni cartón.
En cuanto al orden mundial, ya puede México respirar hondo, porque el mensaje de Trump en torno a la migración que entra por la frontera por ese país fue nítido y contundente: es problema de los mexicanos y a él que no le den la lata, de manera que inmigrante ilegal que detengan, inmigrante que será puesto en la frontera con dirección al vecino del sur. Miren también con Groenlandia.
Con China también duras palabras a cuenta del Canal de Panamá. Al escucharlo, daba la impresión de que el Ejército chino había desembarcado en suelo panameño y se había hecho con el poder. Y seguramente eso es lo que ya creen los seguidores más fanáticos del presidente número 47.
Se abre, en suma, una nueva era. Seducirá a unos e indignará a todos los demás
pero Trump no se esconderá. Ha vuelto para hacerse notar todavía más.
Patricio González
Dios está en la calle
Una señora muy piadosa iba todos los días a la iglesia de su pueblo a misa de doce.

Por el camino se encontraba mendigos, enfermos, gente que sufría. Pero su única obsesión era llegar puntual a su misa de doce porque tenía que rezarle a Dios y no tenía tiempo de hacer caso a esos mendigos y enfermos de la calle.
Ella se sentía feliz de cumplir diariamente su encuentro con Dios en la Iglesia y ese era su único objetivo.
Pero hubo un día en el que quedó desolada porque llegó, como siempre, a la Iglesia, pero esta vez se encontró que la puerta estaba cerrada.
Desconcertada, se preguntaba cómo podría rezar a Dios si la Iglesia estaba cerrada. Se sintió muy triste, pero, entonces se dio cuenta de un cartel clavado con chinchetas que había en una de las esquinas de la puerta.
El cartel decía lo siguiente:
HOLA, SOY DIOS. ESTOY EN LA CALLE.
Patricio González
Dedicado a esos curas y obispos que se encierran en su urna de cristal y no abren la Iglesia a la calle.
El Hotel de los locos
Se suponía que después de las agónicas votaciones del último pleno del Congreso, el Partido Socialista, Sumar, Junts y el resto de aliados parlamentarios habían aprendido la lección y se habían conjurado para evitar sesiones de ese tipo. No tanto por la incógnita, que siempre es entretenida, como por la imagen de falta de coordinación, de manera que cada cual iba a ver cómo sacaba algo más de los partidos que están sentados en el Consejo de Ministros.
También se suponía que el proyecto de ley de amnistía para los implicados en el desafío soberanista catalán de 2017 era piedra angular de la mayoría que hizo posible la investidura, pues sobre él pivotará en gran medida la continuidad de Pedro Sánchez y de su equipo. Si aceptamos esas dos premisas, no hay manera de defender que este martes, cuando se acababa el trámite de presentación de enmiendas al proyecto de ley, los partidos defensores del mismo hayan ido cada uno por su lado.
Incluso en el bando del nacionalismo catalán hay notables discrepancias, con Junts y ERC manteniendo unas distancias crecientes y jugando a desgastarse mutuamente para ver si así arañan unos votos de cara a unas elecciones que todavía no tienen fecha. En cuanto al Partido Socialista, ese ejercicio de fe que supone pensar que la amnistía ayuda a normalizar la convivencia en Cataluña no encaja del todo con lo que escuchamos de los líderes soberanistas. En especial en el caso de Junts, cada vez más excluyente en sus manifestaciones, a la par que exigente, pues insiste en que o hay referéndum o la legislatura asistirá más pronto que tarde a su «colorín, colorado».
En la vida parlamentaria, lo único que entusiasma por ahora es que se mantiene el consenso entre los partidos mayoritarios para quitar de la Constitución la palabra ‘disminuido’ y sustituirla por la expresión ‘personas con discapacidad’, al tiempo que se añade una mención a la necesidad de proteger sobre todo a menores y mujeres con discapacidad. Sin el concurso del PP y el PSOE al alimón, el cambio sería imposible por aquello de la matemática parlamentaria precisa en todo retoque de la Constitución. La modificación merece el aplauso, si bien se ha tardado demasiado. Y esa demora estriba en el miedo a abrir el melón constitucional, cuando es evidente que hay más cosas que retocar y, sobre todo, que poner en su justo término si de verdad queremos que haya Constitución para rato.
Patricio González
Lo más tranquilo posible


Con la cosa esta de la política a veces protagonizamos considerables discusiones y cosas peores, como si nos fuera en ello la vida, que puede que sí, pero no suele ser la norma. El panorama es feo, horrible, no nos suelen decir las causas reales y profundas porque nosotros estamos para sentir, no para pensar, eso ya se tenía claro por el poder desde toda la vida: pan y circo; tú haces las leyes que ya haré yo su desarrollo; hecha la ley, hecha la trampa. Son máximas de andar por casa pero con mucho recorrido.
Ahora bien, es correcta la pelea ideológica coyuntural que tienen ahora el PSOE y el PP junto con sus respectivos compañeros de viaje. En cierta medida, no pasan de ser pugnas coyunturales, en la superficie de la sociedad, sin descender a planos más peligrosos. Es el juego democrático, un juego que, si a ustedes no les gusta, pueden cambiarlo con la condición de que ese cambio agrade a la UE y a la OTAN . Un juego vigilado por papás y mamás que no son tan consentidores como los padres familiares de ahora porque consentidores sí que son, de lo contrario, Puigdemont no andaría por ahí suelto diciendo memeces que sí, alguna razón lleva, pero no es este el momento de entrar en ello.
Que quieren lo que se supone un orden más acorde con el orden desordenado en el que el mundo occidental está inmerso en su decadencia evidente a causa del posmodernismo y de la ambición, mentalidad y resistencia a ser menos de EEUU y sus limpiabotas europeos (en este caso se incluye también a la mayor parte de la izquierda porque se acabó el juego en este campo), voten a la derecha (PP y Vox). Pero vamos a ver si el PP tiene arrestos para darle algo de coherencia a todo, vamos a ver si Feijóo llega como candidato a diciembre o recibe un castigo electoral en mayo y echan mano de Ayuso que se está viendo que posee una reacción inmediata ante la izquierda. Y vamos a ver si Vox se mantiene tan gallito como parece que es cuando choque con la realidad social que va por delante de sus gallardías.
O, miren, si de aquí a diciembre les ponen la cabeza como un bombo, tiren por la calle de en medio, vamos a irnos a la ficción y, como en la narración de José Saramago, voten todos en blanco o quédense en sus casas. Pero voten lo que voten, estén preparados para todo porque todo puede ocurrir, hasta que Sánchez se hunda e intente unirse al PP y quitar de en medio a Vox, algo que tampoco le vendría mal al PP si es que el PSOE de ahora vuelve a ser el PSOE de la Transición y, sobre todo, de 1982 en adelante.
Así que vamos a estar lo más tranquilos posible, no se vayan a crispar demasiado con lo que les digan los medios que exageran y desinforman a menudo, todo para ganar dinero mediante el sensacionalismo. A observar y luego votar. La continuidad o la reacción también se deben servir en platos fríos. Hay mucho miedo a la libertad en la derecha y mucha estupidez en la izquierda cuando plantea asuntos que van a marcar sin duda el futuro. La solución la tienen los votos bien pensados.
Patricio González
Vivir Peligrosamente

El covid otra vez, peligrosas guerras internacionales, desmembración de España, he aquí tres factores que están presentes en nuestras vidas. Quien me esté leyendo no me podrá decir que soy un catastrofista, porque hay que llamar a las cosas por su nombre en lugar de salir por peteneras que eso sí es triste.
Sin embargo, agarrar al toro por los cuernos es una señal de vitalidad. Esos tres factores -y ojalá se queden ahí- van a marcar el nuevo año. Y los tres son gravísimos, yo no tengo que hacer como los ministros o las ministras en ruedas de prensa que te largan eso de que la cosa está mal pero no se alarmen. ¿Cómo que no se alarmen? ¿Nos toman por tontos? ¿Tanto miedo tienen a perder votos?¿ Y la oposición hace algo?. La realidad es la que es y el mundo es como es, no como uno quisiera que fuera. No son necesarios consuelos ni fantasías para mantenerse firme, en posición militar, si es preciso. En guardia. El mundial de fútbol pasó y las Navidades están a punto de concluir. Vuelve la realidad.
Hay una nación (China) proyectando turistas por todo el mundo cuando aún no ha sido capaz de controlar una pandemia que se inició en su territorio. Ese mismo país tiene un plan para recuperar una tierra que fue suya: Taiwán. No lo va a hacer a las bravas como ha hecho Rusia con Ucrania, pero no les quepa la menor duda de que lo hará y nos pondrá en peligro de guerra nuclear porque ese coloso con los pies de barro que es EEUU y que se va hundiendo poco a poco, entre los mejores y más fuertes, prefiere armarla antes que ceder su podio a otros.
Está acostumbrado a la sangre, aunque siempre lejos de sus fronteras( a ellos que no los toquen), algo que se terminará también y son los propios estadounidenses quienes deberían tomar más conciencia de la situación por su bien y seguir pensando en que les están arrebatando miles de millones de dólares para gastarlos en una guerra cobarde contra Rusia colocando como carne de cañón a los ucranianos y nosotros aplaudiendo, Se acaban de sacar a la luz papeles de los servicios secretos británicos del año 2000 en los que ya se alertaba de una reacción de Rusia si la OTAN seguía expandiéndose hacia el Este. ¿Por qué ha seguido esa expansión si la finalidad de la OTAN era frenar al comunismo -Pacto de Varsovia- y ya no hay comunismo?
España, tal y como está hoy, es también una firme candidata al desastre. Nunca nos creímos que en Los Balcanes iba a estallar una guerra y menos tan horrible. Y estalló. Hay un presidente que no tiene hoja de ruta, tal vez pretende cocinar una tortilla sin romper los huevos. Se apoya en una izquierda inmadura, aniñada, vengativa, presa de la ortodoxia de la ignorancia. Los miembros de una izquierda de verdad deberían tener en cuenta que debe estar unidos y no dejarse llevar por la sociedad o generación de cristal y lo posmoderno sino ser fuertes y resistentes.
Todo lo demás es humo, lo que nos ofrece la izquierda actual es humo, obras de caridad, preceptos socioeconómicos ya viejos, ideados por las derechas y la religión. Y la derecha, tres cuartos de lo mismo. Los sindicatos callados. Y nosotros , asistiendo impasibles a todo esto o como lo llaman ahora, con resiliencia (capacidad de adaptación).Tenemos lo que nos merecemos.
Patricio González
Un Año más o un Año menos

Me miré tanto al espejo que me dí cuenta de la mala leche del tiempo.
Lo malo de hacer balance cuando finaliza un año es que casi no recuerdo nada de lo hecho a lo largo del año, sobre todo lo de los primeros meses. Habré escrito unos trescientos artículos en 2023 y tendría que releerlos todos para recordar lo que ha sido mi vida en este año.
Me preocupa más lo que vaya a ser de mí el año que acaba de llegar, que lo que ya es historia: un año, el que ha muerto, para olvidar. Han muerto una enorme cantidad de amigos, conocidos y artistas a los que quería.
El problema de cumplir años es que empezamos a ir demasiado al cementerio o el tanatorio. Da miedo encender el móvil por la mañana o conectarse a internet, porque es un chorro diario de vida que se va, de personas sin las que no seríamos lo que somos cada uno de nosotros.
Cuando miro esas agendas caducadas que os comentaba en un artículo anterior, me doy cuenta de que no queda casi nadie vivo en esas viejas agendas de finales de los ochenta.
Después de esta tragedia, ¿Qué derecho tengo yo a decir que este año ha sido muy duro? Ningún derecho. Así que comienzo este año como siempre, con mi familia, mis mismos proyectos , artículos, radio, tele, pero, desde luego, tengo bastante claro que no hay balance sin recuerdos y estos recuerdos vienen a ser el mejor balance del tiempo.
Estaría bien borrar los recuerdos amargos, pero son como las arrugas: cada una de ellas es una herida de guerra, de la vida, o la evidencia de haber sonreído alguna vez.
Qué más da un año más o un año menos. Feliz y próspero 2024. Y que Dios nos coja confesados.
Patricio González












