La Academia Gastronómica de Marbella que preside el prestigioso doctor Andrés Manuel Sánchez Cantos, uno de los grandes especialistas en Medicina Digestiva que existen en este País, en su incansable apoyo al trabajo que realizan los más importantes Restaurantes, Ventas y Mesones del Triángulo de Oro de la Costa del Sol (Marbella-Benahavis-Estepona) para que la gastronomía, el comer bien, el disfrutar de la buena mesa, sea el mejor complemento de unas vacaciones al sol y que el importante Turismo Residencial que existe en esta zona pueda disponer de lugares donde encontrar las delicias de una buena cocina, pero sobre todo, del trato amable y siempre cordial de los buenos profesionales, ha llegado en esta ocasión a un antiguo cortijo situado a la salida de San Pedro Alcántara hacia La Quinta, dejando a un lado el comienzo de la carretera a Ronda: el Restaurante Asador El Gamonal.
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Lo que fueron las vaquerizas de lo que fue el Cortijo, El Gamonal sorprende con unas instalaciones de gran nivel, con unos amplios espacios para banquetes y celebraciones y también con la intimidad de un pequeño y acogedor comedor.
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Pero sobre todo, con una parrilla espléndida donde los grandes chuletones de vaca bien madurada en su propia nevera y las grandes parrilladas alcanzan su máximo esplendor.
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También los asados en el horno toman el punto insuperable de los mejores asados de cordero, de Sepúlveda o del cochinillo de Segovia o de Salamanca, el tostón.
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No es fácil conseguir el punto de un buen asado de lechón, con la piel crujiente como para partirlo con el filo de un plato como enseñó Cándido y como en Marbella, con un ceremonial especial blandiendo la Tizona del Cid Campeador, oficiaba en ocasiones especiales el gran chef de Aranda de Duero (Vadocondes), Santiago Dominguez Miguel, que tanta gloria ha dado a la buena gastronomía en Marbella.
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Se había encargado el académico y gran amante de Marbella, Antonio Espada, de concretar con Alonso, el dueño de El Gamonal y con su encargado J. Carlos Palomo Sánchez el menú más adecuado para que la Academia Gastronómica de Marbella diese su veredicto y aprobara, como así fue, con un sobresaliente, la cocina netamente española, que se hace en El Gamonal en San Pedro Alcántara.
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Un menú que tras los aperitivos y la obligada copa de manzanilla de Sanlúcar bien fria, comenzó con una gran fuente de tomate “Huevo de toro” cultivado allí mismo, en San Pedro Alcántara, sin más adimento que un buen aceite de oliva virgen extra. Y a continuación un canto a Málaga y a sus ya famosos tropicales, con unos boquerones en vinagre de ensueño, muy bien marinados, acompañando a un sabroso aguacate. Y un guiño a la cocina tradicional catalana, con una escalivada muy conseguida.
Las mollejas de cordero, un plato muy apreciado allá donde se pueda encontrar, las aderezó la cocina de El Gamonal con una setas traídas del vecino Parque Nacional de Los Alcornocales, en Los Barrios.
Luego vinieron las croquetas. No es fácil conseguir una croqueta jugosa, sabrosa y como nos las hacía la abuela en tierras de Aragón. Hay ahora varios concursos, para motivar el ingenio de los chef a ver si saben mezclar el bechamel con la salsa y dar con los sabores que gustan y no se olvidan.
El fuerte del menú era un cochinillo asado al horno, con el mejor estilo segoviano, que mereció el aplauso de todos.
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También el cordero asado al horno de El Gamonal estuvo bien y ya saben que no es una ciencia cierta, que merece el punto y las diferentes formas del asado, tomando como referencia Castilla y Aragón. En Aragón el ternasco al horno, tiene un estilo, muy diferente del de la cercana Soria o Burgos. En Aranda de Duero el cordero asado al agua, tiene un punto muy especial, distinto del de Sepúlveda o el de los famosos asados de Jadraque (La Alcarria). En esa búsqueda del mejor asado de cordero, se recordó que en el Tragabuches, de San Pedro (del Grupo Dani García) ya se le sirvió asado a los miembros de la Academia y que en Madrid, en el poblado de Fuencarral, Casa Pedro es uno de los lugares de tradición y prestigio en el asado, que viene de siglos atrás. Su propietario Pedro Guiñanes, marbellero de adopción al estar casado con una hija de Marbella, es un asiduo (siempre que se escapa de Madrid) a las reuniones gastronómica de la Academia.
Y quedó claro, muy claro, que disfrutar de un buen asado en Marbella es posible. En El Gamonal y en algún otro lugar más.
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Estas deliciosas carnes contaron con un tinto Altanza Reserva de la Familia, que tuvo una gran aceptación, igual que el blanco de Rioja Lealtanza que se sirvió con los entrantes.
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Entre los miembros de la Academia Gastronómica se encontraba en El Gamonal, uno de sus fundadores, Paco Banderas, de Guadalmina Licores, la firma distribuidora que desde su cercano almacén del Polígono de San Pedro es la que distribuye el Lealtanza y que eligió el Reserva de Familia tinto para acompañar los asados de El Gamonal. Todo un acierto.
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La cocina de El Gamonal siguió sorprendiendo a los académicos con sus exquisitos y variados postres caseros. Un acierto.
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El secretario de la Academia Gastronómica de Marbella, el abogado Ricardo Sánchez Bocanegra quiso que en esta ocasión se sentaran a la mesa junto a los Académicos, como invitados especiales, dos representantes de ese Turismo Residencial que eligió Marbella para vivir los mejores años de su retiro: el embajador, servidor en el exterior, de Honduras, Daniel Milla-Villeda y su amigo Meinrad Busslinger con casa en Guadalmina, que manifestaron su voluntad de estar muy involucrados en la vida de Marbella.
Ya asistieron a la cena celebrada en Da Bruno Sul Mare con motivo de la presentación del Libro “Lo que yo vi, lo que yo viví” del que hacen grandes elogios y lo recomiendan como un tratado de obligado conocimiento para entender mejor como se ha desarrollado turísticamente el auge de Marbella. «Aquella noche en Da Bruno Sul Mare lo pasamos muy bien. Nos sorprendieron las canciones de Rapahel y de Manolo Escobar que cantó ese chico de Algeciras, David Cordobés, que seguro tiene el triunfo asegurado con su arte y también nos gustó mucho la guitarra flamenca de Luis Fonseca y las canciones y el flamenco de Mari Carmen (Molina). Fue una noche muy grata y a nuestros invitados (eramos una mesa de diez) les encantó. A otra igual, nos apuntamos», dijo el embajador Milla. Se agradece. Y es que David Cordobés, con sus rancheras y su copla, llenó la noche de arte, junto con la poesía del grupo Talía (grandes artistas). Aquella noche de presentación del libro «Lo que yo vi, lo que yo vií» en Da Bruno Sul Mare, donde la Academia acudió con una gran mesa, fue para todos una noche memorable.
En El Gamonal, el embajador Milla y el empresario Busslinguer, también lo pasaron muy bien. Cambiaron impresiones con el empresario Sebastián Cabrerizo, dueño de las Bodegas Villa Izam en la Ribera del Duero y con el farmacéutico José Manuel Blanco “Mané” para los amigos, atendiendo al relato que hacía Floro sobre los asados y las chacinas de Salamanca, su tierra natal y con el arquitecto técnico Juan Guerrero.
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